Adiós al Víctor: el fútbol mendocino se juntó para despedir al Maestro
No podía ser en otro lugar. Algún rumor delató que su adiós podía ser en el Aconcagua Arena, pero por suerte no fue así. Ojo, no es nada con el imponente estadio que tenemos para el goce los mendocinos, para nada. Pero el Víctor tenía que irse en su casa.
El escenario fue el estadio que lleva su nombre, porque los homenajes se hacen en vida. Hasta ahí fueron los fieles hinchas del Lobo, pero más allá de la marea de camisetas blanquinegras con el 8 en la espalda, hoy estuvo presente el fútbol mendocino para decirle adiós al Maestro.
Caras emocionadas, llantos, nostalgia, alegría. El domingo de Pascuas tuvo un repertorio bien variado de emociones que se desplegó durante toda la mañana. Claro que a la cabeza estuvo la familia del astro mendocino. "Se va con la sonrisa que siempre tuvo y rodeado del afecto de los que lo querían. Con eso estamos muy tranquilos", dijo su hija Carina, siempre firme a su lado. Raúl, hermano del ex jugador de Gimnasia, también tuvo palabras de despedida: "Se fue el mejor de todos. Como hermano y como jugador. Como persona. Ahora descansa en paz".
Claro que su banda también se acercó a tocar una última partitura, como el eterno Juan de Dios González, pieza de aquél Lobo histórico que dejó su huella en el fútbol nacional en la década del 70: "Era jugar con uno más. Cuando pateaba un tiro libre sabías que era medio gol. A veces nos decíamos de todo porque el me pedía que corra", recordó, entre risas, el legendario defensor.
La ceremonia fue en total y absoluta paz. Es más, la comisión directiva de Gimnasia decidió quitar las vallas para que todos puedan acercarse a despedirlo y los cientos de hinchas fueron pasando de a uno para besar esa emblemática número 8 y la cinta de capitán que yacían sobre el féretro.
Del lado mensana hubo una eterna lista de ex jugadores, integrantes del plantel actual, el cuerpo técnico con Darío Alaniz a la cabeza, dirigentes del presente y del pasado pero también dijeron presente otros integrantes de distintos clubes, dimensionando que el Víctor traspasó los colores para inmortalizarse en el corazón mendocino. Carlos Castro (ex presidente de Independiente Rivadavia) y Rafael Giardini (actual presidente de Huracán Las Heras) fueron algunos que se tomaron un tiempo para despedir al Maestro.
Llegado el medio día, los restos del gran Víctor Legrotaglie fueron trasladados al Parque de descanso. Su familia, hinchas y allegados lo acompañaron para darle el último adiós al jugador más importante de nuestro fútbol. Descanse en paz, fenónemo.