Origaen, el heredero de Mescolatti: MVP y goleador del Mundial de futsal
La 10 en la espalda, la cinta que ajusta el brazo izquierdo y el talento que le desborda de los huesos. Matías Origaen, potrero en estado puro, regaló una muestra de su enorme futsal en la conquista del campeonato mundial masculino de la categoría C-20 en Comodoro Rivadavia. Chueca, como le dicen en el barrio, volvió a demostrar una vez más su pasta de crack y va derecho a tomar el trono de una leyenda como Marcelo Mescolatti.
De regreso a la provincia tapado de trofeos (campeón, goleador y mejor jugador), el jugador nacido en Sanidad que hoy se luce en Regatas, habló de la conquista del título con la camiseta albiceleste: "Creo que todavía no caemos de lo que conseguimos. Fue un proceso muy largo, complicado, de muchos entrenamientos. Por suerte pudimos coronarlo de la mejor manera con este gran grupo de jugadores", dice el 10.
Claro que para ese logro, sus actuaciones fueron fundamentales. Origaen fue una máquina de desparramar gambeta y goles, convirtiéndose en la llave que condujo al equipo de Beto Lucero al segundo título de la categoría: "En lo personal no puedo pedir más. Uno siempre sueña con poder representar al país desde que empieza a jugar y por suerte se me dio. Quiero agradecerle a toda la gente de Comodoro que nos alentó en cada partido, como a todas nuestras familias".
Así, Mendoza y Argentina pueden dormir tranquilos porque cuentan con un heredero que ya se prueba la corona de crack. Con el futuro por delante, Chueca está llamado a liderar a la camada que se viene, aunque claro, se lo toma con la inocencia de su edad: "Por ahora, solo quiero disfrutar lo que alcanzamos".