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Lo que la serie no muestra: los 97 días que pasó Guillermo Coppola en prisión

Se estrenó Coppola: el representante en Star+, pero no ahonda en los 97 días que el protagonista pasó en la cárcel. Los pensamientos suicidas, el “embrollo” para tener sexo y las visitas de Maradona.
Maradona lo visitó constantemente en la cárcel Foto: archivo
Maradona lo visitó constantemente en la cárcel Foto: archivo

El pasado viernes 15 de marzo se estrenó en Star + Coppola: el representante, una ficción de seis capítulos que narra algunos de los sucesos más importantes en la vida de Guillermo Coppola, quien fue representante y amigo de Diego Maradona durante su época como futbolista. Protagonizada por Juan Minujín, la serie repasa algunos de sus romances mediáticos, la intimidad junto al 10 y revoltosos escándalos. Pero no ahonda en una experiencia que no es para nada menor en la vida de Coppola y que consiste en lo siguiente: casi 100 días en la cárcel como consecuencia de un jarrón de cocaína en su departamento.

Avenida del Libertador 3540. Hasta entonces, una de las propiedades de Guillermo Coppola. Desde el 9 de octubre de 1996, también el escenario donde fue detenido uno de los personajes más famosos de la década del 90. El por entonces juez federal Hernán Bernasconi ordenó allanar la casa del representante de Diego Armando Maradona, de quien sospechaba un vínculo con una “banda narco”. Allí se halló, dentro de un jarrón, una bolsa que contenía 40 gramos de cocaína. Inmediatamente, Coppola fue trasladado a la cárcel de Dolores, donde actualmente están presos los condenados por el homicidio de Fernando Báez Sosa.

Hoy, Guillermo Coppola tiene 75 años. (Foto: archivo)

“Traeme algo que me liquido”: el primer día en la cárcel

Contó en una entrevista Coppola, cuyo abogado en ese momento era Mariano Cúneo Libarona, hoy ministro de Justicia de la Nación, que en el primero de sus 97 días en prisión lo llevaron a un cuarto y lo obligaron a desnudarse, en un indicio de lo que sería su estadía. Aquella noche, aseguró, llamó a su hermano y le dijo: “Me quiero matar, esto no lo voy a aguantar, traeme algo que me liquido”. Si bien luego se calmó, el día siguiente no fue más sencillo. Tras una noche en un colchón plagado de chinches, amaneció con sarpullido. Y en la primera de sus duchas en la cárcel, el “capo del pabellón” lo interceptó y le dijo: “Coppola, me dijeron que a vos te gusta ponerte crema después de bañarte. Guardá un poco que vamos a venir a encremarte nosotros”.

Treinta y siete días después de su detención, Coppola fue trasladado de Dolores a la cárcel de Caseros. Allí estuvo otras sesenta noches y vivió algunas muy crueles. Él mismo contó cómo era cada visita de su madre, que él tanto sufría, y en las que los guardias de la cárcel la inspeccionaban detalladamente. “Yo no quería que la revisaran cuando venía, me volvía loco que la hicieran sufrir, que soportara ese atropello. Ella se aguantaba la maldita requisa. Tenía que bancarse que invadieran su intimidad, ¿me entendés? Todos saben lo que es una requisa para una mujer. Y a mí me mentía, me decía que no la revisaban: `Guillermito, no te preocupes, me dejan pasar´”.

En la cárcel de Caseros Coppola recordó un lugar conocido como el “Embrollo”, a donde los reclusos iban a tener relaciones sexuales. Según él, los demás prisioneros le ofrecían tener encuentros con sus novias: “Te quieren conocer”, le decían. Pero Coppola nunca aceptó; aunque se había manejado distinto en Dolores, durante su primera etapa. “Yo estaba en pareja con Sonia Brucki, pero a ella le daba vergüenza, ¿entendés? Entonces buscaba en el `banco de suplentes´ y entraba a jugar alguna famosa que tampoco voy a nombrar”, confesó.

Maradona, incondicional

Su vínculo con el futbolista, según Coppola, influyó para que no lo violaran en la cárcel: “Creo que me salvó mi relación con Diego, si no la cosa hubiera sido de otra manera que prefiero no imaginar”. El mismo Maradona, aseguró su ex representante, lo vistió constantemente. El 31 de diciembre de 1996, para año nuevo, Diego apareció en la cárcel de Caseros y, según el protagonista de esta historia, increpó a un guardia de seguridad con la siguiente frase: “Si le pego a usted, ¿me mete preso con mi amigo?”. El ex Boca se sentó en la vereda de la cárcel, dispuesto a pasar la noche con él. Coppola llamó a Claudia Villafañe para que lo viniera a buscar.

Con su amigo y representado. (Foto: @GuilleCoppola)

Maradona había sido también uno de los investigados en la causa que llevó a su amigo tras las rejas, junto a otras figuras famosas. Recordó Coppola, sobre aquella época: “El juez que no quiero nombrar (por Hernán Bernasconi) iba por todo: quería salir en los diarios para llegar a ser, un día, ministro de Justicia. Ya había detenido también a Gustavo Palmer, al Conejo Tarantini, y en el expediente aparecían nombrados Maradona, Tinelli y Luis Miguel; un delirio total”.

Finalmente, el tiempo falló a favor de Coppola. El 15 de enero de 1997 abandonó la reclusión debido a una decisión del juez federal Carlos Liporaci, que declaró la “falta de mérito” para procesarlo en la causa. Y, además, cinco años más tarde, el juez Bernasconi, que había ordenado su detención, fue condenado a nueve años y medio de prisión por delitos que involucraban la asociación ilícita en perjuicio de “personas famosas” y la adulteración de documentos públicos. Guillermo Coppola puso fin a una experiencia traumática en enero de 1997, e incluso luego “vio caer” al juez enemigo; pero el recuerdo de aquel martirio lo persigue al día de hoy, veintisiete años después, cuando su nombre vuelve a ser tendencia en el mundo del espectáculo a raíz de la serie que retrata su vida.