¿Por qué el deporte mendocino no utiliza el Aconcagua Arena?
El deporte mendocino bajó la acción de una larga temporada en todas sus disciplinas. Junto con el cierre del 2024, la temporada también cerró su telón, comenzando con un merecido receso. Lo que vuelve a repetirse una vez más es el casi nulo uso del estadio Aconcagua Arena, algo tan llamativo como su tremendo tamaño.
Haciendo memoria, cuesta encontrar en el fixture eventos deportivos en el escenario provincial. A golpe de vista, hubo un WTT Contender de tenis de mesa, un Nacional de gimnasia artística, unas finales de fútbol de salón, un certamen Centro Sur de balonmano y un campeonato de artes marciales. No mucho más.
El interrogante de los pocos kilómetros de rodaje tiene varias respuestas. En primer lugar, su capacidad. Las 8500 localidades con las que cuenta el Aconcagua Arena lo hacen imposible de llenar para el grueso de las actividades del polideportivo mendocino. Sacando el futsal (tuvo un buen marco de público en las finales de cuatro categorías disputadas en el mismo día), el resto no logra meter un marco importante de espectadores para justificar su apertura.
Para aclarar los tantos, la Subsecretaría de Deportes de Mendoza presta el estadio a costo cero para cualquier Federación local que tenga intenciones de utilizarlo, sea para un campeonato doméstico o de rango nacional o internacional. La recaudación de entradas es para el ente deportivo en cuestión que lo solicite, aunque ir a disputar un encuentro ahí requiere más gasto de logística (eso sí corre a favor de las Federaciones).
El otro tema no menor son las medidas del terreno de juego. Con una larga extensión de 56 metros por 36 metros, la distancia que hay desde la cancha hacia las tribunas es enorme. Por eso, lo recomendable es alquilar las tribunas tubulares y colocarlas cerca de los protagonistas, lo que genera un gasto extra considerable a tener en cuenta.
Puertas para adentro, todos piensan y sostienen que las dimensiones del Aconcagua Arena terminan siendo excesivas para todas los deportes mendocinos, que optan por el Vicente Polimeni de Las Heras, el Ribosqui de Maipú o el Salvador Bonano de Andes Talleres como opciones más potables. Es más, el básquet jugó en La Colonia la segunda final del Clausura y la final del torneo Anual, dejando de lado la opción imponente del Aconcagua.
En este panorama, el escenario provincial tiene más eventos musicales que acción deportiva, una verdadera lástima teniendo en cuenta que con menos capacidad de espectadores, las disciplinas le hubiesen sacado el jugo con torneos locales, eventos nacionales e internacionales y finales apasionantes. Un gol en contra.
