“Bianchi siempre pensaba en la persona, en que tu familia estuviera a gusto”
El colombiano Fabián Vargas ganó 9 títulos con la camiseta de Boca y fue parte de una época muy exitosa del club de La Ribera. Hoy, con 44 años y retirado del deporte, estudia Comunicación y se prepara “el día después”. Y dio una entrevista en la que repasó su aventura por el fútbol argentino, elogió a su exentrenador Carlos Bianchi y describió su sorpresa al ver tanta ambición en un vestuario.
Vargas jugó en Boca entre el 2003 y el 2009, aunque estuvo ausente durante un año, a préstamo en el Internacional de Porto Alegre, y no fue parte de la conquista de la Copa Libertadores 2007. Fue dirigido por Carlos Bianchi, Miguel Ángel Russo, Alfio “Coco” Basile, entre otros.
Sobre la huella que le dejó Bianchi, justamente, habló. “A Carlos le agradeceré toda la vida por haberme permitido disfrutar del Mundo Boca. Él siempre pensaba en la persona, en que tu familia estuviera a gusto. Porque sabía que si estabas bien de la cabeza ibas a tener un mejor rendimiento”, declaró Vargas.
Y contó una anécdota respecto de su llegada, a mediados de 2003: “Bianchi fue sincero. El primer día que llegamos al vestuario en Casa Amarilla, él me llamó junto a Amaranto Perea, y nos dijo qué iba a pasar con nosotros. Los dos veníamos de ser capitanes de nuestros equipos, líderes. Y nos avisó: "Les va a tocar empezar prácticamente desde cero. Porque yo ya tengo mi equipo armado. Es un Boca que viene de ser campeón de la Copa Libertadores"”.
Vargas, finalmente, debió esperar un semestre como suplente de Sebastián Battaglia, hasta que este fue vendido a Europa y el colombiano se ganó un lugar: “Fueron seis meses complicados, pero le agradezco que tuviera esa sinceridad. Y después fue coherente con lo que nos dijo y lo que hizo. "Ahí está, mijo. Ya depende de usted, aproveche", me dijo”.
Vargas también destacó la ambición con la que se encontró en el plantel xeneize y cómo aquello contrastó con lo que había vivido en su país, en donde algunos compañeros evadían los entrenamientos físicos. “Después, llego a Argentina y me encuentro con tipos que económicamente estaban bien, que habían ido a la Selección argentina, que habían jugado afuera, pero querían ir por todo. Entendí algo que me decían constantemente: era por la gloria. No lo hacían sólo por el dinero sino porque querían ganar absolutamente todo”.
