Presenta:

A no olvidarse del Gato Oldrá

Con Godoy Cruz clasificado a Copa Sudamericana y con sueño de Libertadores, no está de más recordar al padre de la criatura.
El Gato, intocable. Foto: ALF PONCE MERCADO / MDZ
El Gato, intocable. Foto: ALF PONCE MERCADO / MDZ

Ahora que Godoy Cruz recuperó la sonrisa y se metió en Copa Sudamericana no está de más recordar al Gato Oldrá. El padre de la criatura fue uno de los responsables de que el club vuelva a estar en un certamen internacional gracias a una temporada positiva que merecía otro desenlace.

Su Tomba fue el mejor de su zona en la Copa de la Liga Profesional, desplazando a equipos como Boca Juniors, Racing Club o San Lorenzo de Almagro, con quiénes compartió grupo. Sumó 29 puntos y quedó en las puertas de su primera estrella al ser eliminado por Vélez Sarsfield.

De los 32 porotos que metió en Liga Profesional, 28 fueron con el Gato y su pandilla, sumando una cifra total que le permitió al equipo de sus amores meterse otra vez en una Copa Sudamericana y con una leve chance de llegar a Libertadores 2025, pero oportunidad al fin.

Más allá de las cifras deportivas, Oldrá potenció a jugadores desconocidos que terminaron siendo grandes negocios para el club: Tadeo Allende, Thomas Galdames, Tomás Conechny y Hernán López Muñoz dejaron un paso importante en la institución y una buena cifra de dólares en las arcas de la tesorería.

Andino, uno de los canteranos que hizo debutar Oldrá.

Su ojo clínico para los refuerzos también estuvo a tono, y sacando jugadores que le impusieron desde arriba, terminó acertando con ejemplares como el de Franco Petroli, Vicente Poggi o Juan José Pérez, con la receta de siempre: sin nombre importante en cuanto al recorrido pero con un nivel altísimo defendiendo los colores bodegueros.

Pero las bondades de Daniel Walter no quedan ahí porque potenció a los chicos gestados en la casa y le dio lugar a los canteranos en una larga lista que incluye valores como Facundo Altamira, Santino Andino, Mateo Mendoza, Juan Morán y Agustín Villalobos, quienes se perfilan para tomar la posta de lo que viene.

El final no es el que merecía un tipo digno de estatua pero el fútbol modo picadora de carne es así y termina devorándose a tipos que van por el camino debido. Con el traje de bombero listo, el Gato descansa con los suyos y se refugia en su amor familiar, tranquilidad que durará hasta que suene el teléfono con un llamado de emergencia.