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Estudia, no tiene redes sociales y Boca lo dejó ir por US$50.000: la historia de Agustín Bouzat

Bouzat entró desde el banco y anotó un doblete en el 4-3 de Vélez ante Boca. Se formó como delantero, Boca lo dejó ir en una curiosa subasta, no había hecho goles en 41 partidos y se aleja del ruido.
Agustín Bouzat y la inexorable ley del ex. Foto: Copa Argentina
Agustín Bouzat y la inexorable ley del ex. Foto: Copa Argentina

El cambiante y frenético partido del último miércoles, en el que Vélez venció 4-3 a Boca por las semifinales de la Copa Argentina, tuvo un héroe realmente inesperado. Habitual titular, y por consecuencia con el físico desgastado, Agustín Bouzat fue relegado al banco de suplentes por el entrenador Gustavo Quitneros. Pero el volante sería la carta ganadora: entró y en los últimos diez minutos del partido anotó un doblete para volver a poner al Fortín adelante y sellar el 4-3 que sería definitivo. Ley del ex, aunque no muchos recuerden sus cinco partidos vistiendo la camiseta xeneize. Una historia poco habitual entre los futbolistas: estudia una carrera, no tiene redes sociales y Vélez se lo compró a Boca en una subasta a sobre cerrado.

Agustín Bouzat se formó como delantero en el Club Liniers de Bahía Blanca, el mismo que vio crecer a un tal Lautaro Martínez, y donde hizo su debut profesional en 2012, a los 17 años. Con el tiempo, dejó la camiseta número 9 e incursionó en otras posiciones: extremo, carrilero, volante interior… luego jugaría hasta como lateral y Nº5. Boca lo compró en 2013 y Bouzat fue parte de la Reserva, hasta que, como no tenía lugar en el primer equipo, Defensa y Justicia se lo llevó a préstamo. En el Halcón de Varela, se lució de la mano de Ariel Holan y clasificó a la Copa Sudamericana. Cuando regresó a La Ribera, tuvo algunos minutos en el Boca de Guillermo Barros Schelotto: jugó cinco partidos, todos de suplente.

El primer tanto de Bouzat para el empate

La curiosa subasta que definió su futuro

Vélez compró en diciembre de 2017 el 50% del pase del jugador y Bouzat recaló en Liniers, donde no pudo mostrar todo su potencial desde el comienzo. Aquel acuerdo entre el Fortín y la dirigencia de Daniel Angelici tenía un punto curioso: si ninguno de los dos clubes compraba la mitad del pase restante antes de 2021, la situación se resolvería con una oferta a sobre cerrado de cada una de las partes. Es decir, el que más ofertara se lo llevaría; claro, sin saber cuánto ofrecería el otro. Fue así que el sobre de Vélez tenía escrita la cifra de 150.000 dólares, mientras el de Boca, 100.000. De esa extraña manera, Vélez se quedó con la totalidad del pase del jugador.

Fueron cinco años en Vélez jugando en distintos roles hasta que Gustavo Quinteros, su actual DT en el Fortín, se lo llevó a préstamo a Colo-Colo en 2022. Dieciocho meses después y con dos títulos en su haber (Copa Chile y Primera División), regresó a Vélez. Justo a la par que Quinteros acordaba con los de Liniers convertirse en el nuevo entrenador del equipo. Desde el vamos, Bouzat se convirtió en una pieza fundamental para Quinteros, que le otorgó la titularidad y valoró su inteligencia: “Está en un momento extraordinario. A Colo-Colo lo llevé como extremo por la izquierda y terminó jugando de lateral y de interior. Hoy juega de volante central y está muy bien preparado físicamente. Pierde poco la pelota y es el jugador que más duelos suele ganar. Es muy táctico, es un chico muy inteligente”, lo elogió el DT.

Primero jugó en Reserva y, tras su paso por Defensa, Bouzat debutó en la Primera de Boca. (Foto: archivo)

Estudiando y lejos de las redes

En 41 partidos en 2024, Agustín Bouzat no había convertido un solo gol. En Córdoba, el miércoles, diez minutos le alcanzaron para marcar dos, decretar el pasaje a la final de la Copa Argentina y hacer delirar a Vélez. Se describe a sí mismo como un apasionado de la táctica y es por eso que el volante de 30 años está cursando la carrera de entrenador por la modalidad online en ATFA (Asociación de Técnicos del Fútbol Argentino). Dice que le gusta “entender un poco más el deporte” para llevar los conocimientos a la cancha y ha asegurado que Gabriel Heinze, quien lo entrenó en Vélez, fue el que transmitió la pasión por el oficio de director técnico.

No le gusta el ruido, algo no tan común en el entorno del fútbol. Y sin escrúpulos tomó la decisión de alejarse de las redes sociales. “Dejé de tomarme el tiempo de mirar lo que la gente decía y empecé a focalizarme solamente en el entrenamiento, lo que me pedía el entrenador o lo que el equipo necesitaba de mí en ciertos momentos”, explicó. “La verdad que todo eso me ayudó bastante, porque cuando las cosas van bien los elogios son lindos, pero intento abstraerme totalmente de eso y creo que a uno le genera un equilibrio que es muy importante. Considero que el furor de las redes sociales tuvo su momento, hoy está más normalizado. El futbolista también creo que entiende eso, que el elogio lo lleva a un lugar que es una realidad distinta y que las críticas no son tan reales, en cierto punto”.

Bouzat y el gol de la victoria

Así, con un camino curioso que lo tendrá para siempre en los libros como campeón del fútbol argentino en 2018, cuando Boca se coronó, Bouzat se convirtió en el héroe del que tal vez haya sido el mejor partido del 2024 en nuestro país. Jugador de rol, tan aguerrido como inteligente, Agustín Bouzat le agregó a su juego goles importantes. No puede ver en redes sociales cuánto lo elogiaron y le agradecieron los fortineros, pero puede recordar con especial nostalgia aquel sobre de Angelici y compañía que definió su futuro… y que le permitió antes de ayer tallar su apellido en el corazón de los hinchas de Vélez.