Campeón como mascota, jugador y DT: la historia de Gustavo Costas, ídolo multiganador con Racing
“Primero soy hincha de Racing y después soy argentino”. Racing se consagró campeón de la Copa CONMEBOL Sudamericana tras vencer en la final a Cruzeiro y el hombre más feliz del mundo hoy se llama Gustavo Costas. El actual DT alguna vez describió su pasión albiceleste como su característica más esencial y hoy disfruta del día más glorioso para el mundo racinguista en 36 años, desde el último título internacional, en la Supercopa Sudamericana 1988… justamente, con Costas como jugador. Un hombre que supo ser mascota, también el futbolista con más partidos en la historia del club y ahora campeón como entrenador. Un hombre que solo quiere que lo recuerden “como hincha”, pero hizo méritos para ser estatua. El lugar de Gustavo Costas en la historia de Racing.
Nació con una camiseta de Racing porque su familia así lo quiso. Y desde bebé su vida estuvo ligada al club de sus amores. Con tres años y gracias a un padrino que “conocía gente de Racing”, Gustavo Costas se disfrazó de mascota en el Cilindro de Avellaneda durante la histórica campaña de 1967 que protagonizó “el equipo de José”, encabezado por Juan José Pizzuti y con figuras como Humberto Maschio, Roberto Perfumo y Alfio “Coco” Basile. Aquel Racing, con Costas como pequeño amuleto, sería campeón de la primera y única Copa Libertadores de su historia y de la Copa Intercontinental. Gustavo Costas creció, pero la pasión no cambió. Hizo las inferiores de Racing hasta que, en 1981, a los 18 años, debutó como profesional en la defensa albiceleste del primer equipo.
De la B a la gloria internacional
Fueron ocho años ininterrumpidos representando a Racing y viviendo de todo. Porque en 1983 la Academia descendió a la Segunda División. Y la espera sería más larga de lo previsto: fueron dos años hasta que, con Costas como capitán, Racing regresó a Primera. De ese 1985 festejando el ascenso pasaron tres años hasta que el equipo volvió a celebrar una copa internacional 21 años después de la última. Fue la Supercopa Sudamericana 1988, con el Coco Basile como DT y Costas como referente. En 1989, el defensor emigró a Suiza, pero luego de tres años regresó a su hábitat natural, y estuvo en Racing hasta 1996, cuando pasó a Gimnasia y Esgrima de Jujuy para colgar definitivamente los botines.
Tres años después, el deber lo llamó otra vez. Pero desde otro lugar. Como ayudante del ídolo el Bocha Maschio, Costas asumió en la dirección técnica de Racing en 1999. El Torneo Clausura fue malo, pero el Apertura, mejor (Racing acabó 6º). Aunque el Clausura del 2000 estuvo otra vez debajo de las expectativas y una derrota en el clásico frente a Independiente en la fecha 12 forzó la salida de la dupla. El cariño de la gente de Racing por Costas, sin embargo, no se apaciguó. Cuando el equipo de Reinaldo “Mostaza” Merlo fue campeón del fútbol argentino en 2001, se organizó un amistoso ante el Guaraní que entonces dirigía Costas en Paraguay para celebrar la conquista; y el que alguna vez había sido mascota fue recibido por la Guardia Imperial con cantos, aplausos, banderas y elogios, en medio de una fiesta racinguista plagada de pirotecnia.
Es que la huella de Costas como jugador no era tenue: con 337 partidos, se trata del jugador que más veces vistió la camiseta de Racing como profesional. No por nada la hinchada ya le había dedicado una canción: “Eeeh, chupe, chupe, chupe. No deje de chupar. Que Costa´ es lo más grande del fútbol nacional”. Los aplausos eran justificados… y aún faltaba la mitad de la historia. En 2007, Racing estaba en un pésimo momento institucional, al borde de la quiebra y del descenso, y Costas agarró otra vez la “papá caliente”. El comienzo no fue bueno, pero varios carteles seguían manifestando el fiel apoyo: “Gustavo, mil gracias por quedarte con los que te queremos”. Y los hinchas, en los banderazos, lo reconocían: “Costas lo siente de verdad”. Presentó su renuncia tras 9 victorias, 5 empates y 10 derrotas en 24 partidos. Racing, luego en 2008, se salvaría del descenso al vencer a Belgrano de Córdoba en la Promoción.
Racing, su "droga"
+“Desde que nací me inyectaron esta droga”, describió una vez. Y es que Costas se comportaba como si fuera “adicto” a Racing. Tuvo su tercer ciclo como DT en este 2024, uno que no esperaba, 17 años después del último y tras experiencias en Colombia, Ecuador, Perú, Arabia Saudita, Paraguay… En plena danza de nombres, antes de que lo confirmaran oficialmente, recibió el apoyo de uno de los hinchas de Racing más famosos. “Costas está libre…”, le dijeron a Guillermo Francella. “Sí, obvio, me tiro de paloma”, respondió el actor. Era el regreso del ídolo y la ilusión era grande. Víctor Blanco lo presentó como entrenador y en su primera conferencia de prensa dejó clara su hambre: “Ya no es más competir en las copas, hay que ganarlas”.
Hombre de palabra, cumplió. Racing volvió a sonreír a nivel internacional después de 36 años. ¿El gran responsable? El ídolo humilde que se merece la estatua, pero solo quiere “ser recordado como hincha”. Costas describió hace un tiempo su estilo como el de Coco Basile: “cercano al jugador”. Y así, besando su cruz, rezando en todos los idiomas y corriendo del otro lado de la línea de cal tanto como uno de los suyos en el mediocampo, se metió en una lista privilegiada de ídolos racinguistas: solo Armando Reyes, José Della Torre, Saúl Ongaro, Juan José Pizzuti y Alfio Basile habían sido campeones como jugadores y como técnicos. Se sumó Gustavo Costas, el único que además ostenta un título como mascota…