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Hermetismo total: cómo fueron los días de Michael Schumacher tras su terrible accidente

Mientras se rumorea con una reaparición del ex piloto, la cronología de los últimos 11 años de Schumacher. El hermetismo que llevó a un juicio, el secreto operativo traslado y el último parte médico.
Las últimas imágenes del alemán datan de 2013. Foto: Ferrari
Las últimas imágenes del alemán datan de 2013. Foto: Ferrari

Medios europeos instalaron la noticia de que el expiloto alemán de Fórmula 1, Michael Schumacher, había reaparecido en un evento social después de más de diez años. Habría sido en el casamiento de su hija Gina-Maria, lo que significaría un suceso tan emotivo como impactante. Hoy, el siete veces campeón de la Fórmula 1 tiene 55 años y muy poco se sabe de su estado de salud desde aquel traumático accidente que tuvo lugar en diciembre de 2013. El rol de su esposa Corinna, que llevó el hermetismo hasta el extremo, las frases que dan información a cuentagotas y el traslado bajo una identidad falsa que se filtró.

El accidente 

El 29 de diciembre de 2013, un año después de su segundo y definitivo retiro del Gran Circo, Michael Schumacher estaba disfrutando de su gran hobbie y tal vez el deporte que mejor practicaba luego del automovilismo. Estaba esquiando junto a su familia en Meribel, en los Alpes franceses, cuando sufrió un accidente en una zona que a priori no era peligrosa, pero que se supo luego que carecía de una óptima cantidad de nieve. El casco de Schumacher se partió en dos y se supo que el soporte metálico de la cámara que llevaba en la cabeza penetró su cráneo. El alemán fue internado de inmediato, le diagnosticaron un politraumatismo craneoencefálico y lo operaron dos veces en los dos días posteriores. Desde entonces, reinó el hermetismo.

Schumacher era un experto arriba de los esquíes y practicaba cada invierno. (Foto: Al Volante)

Qué se sabe de la salud de Schumacher

Luego del accidente, Michael Schumacher fue internado en el Hospital de Grenoble, Francia. Y fue operado el mismo 29 de diciembre de 2013. Así lo explicó en su momento el doctor Jean-François Payen, jefe de neurocirugía del hospital: “Está en una situación crítica. Se puede decir que su pronóstico vital está en entredicho. Su estado es muy grave. Por el momento, no podemos decir nada sobre el destino de Michael Schumacher. Es demasiado pronto para comentar sobre los posibles efectos en el paciente. Podemos decir que Michael vive una situación comprometida muy grave. Nuestro objetivo es limitar el aumento de la presión intracraneal y que la oxigenación de su cerebro sea correcta”.

A aquella operación le sucedió otra, el día posterior, que buscaba drenar el edema acumulado en el cerebro. Y Payen expresó: “El paciente experimentó una leve mejoría de la presión intracraneal, que nos llevó a realizar un TAC sin ningún riesgo inútil. Mostró ciertos síntomas que eran relativamente estables, no había signos de empeoramiento de la situación inicial. Debatimos todos los médicos y decidimos una intervención quirúrgica que no estaba prevista y que nos permitió tratar de una forma más eficaz la elevación de la presión intracraneal”. Pero, luego de ello, Corinna Schumacher, esposa del ex piloto, se preocupó por cuidar la intimidad de su familia y muy poca información volvió a salir a la luz. Aunque existieron filtraciones.

Junto a Corinna, su esposa y la responsable de proteger la intimidad de los Schumacher. (Foto: archivo)

El traslado secreto y el juicio ganado

Schumacher estuvo 250 días en coma y en junio de 2014 despertó y pudo comunicarse con los médicos a través de sus parpadeos. Entonces se llevó a cabo un traslado secreto que mudó al alemán desde Grenoble hasta un hospital en Lausana, Suiza, para mayor comodidad y cercanía a la familia. Los conductores de las ambulancias no pudieron llevar celulares y el operativo, que recorría 200 kilómetros, se hizo bajo una identidad falsa. Aquello recién trascendió tiempo después, cuando Matthias Volken, responsable de la empresa proveedora Sanität Oberwallis, se lo confirmó al portal Blick. En septiembre de 2014 y mediante la portavoz Sabine Kehm, la familia de Schumi emitió un esperanzador comunicado: “A partir de ahora, la recuperación de Michael tendrá lugar en su casa. Teniendo en cuenta las heridas que sufrió, ha habido progresos en las últimas semanas y meses. Sin embargo, todavía queda un largo y complicado camino por delante”.

Hasta 2019, durante casi cinco años, fue casi nula la información que se conoció alrededor de la salud de Schumacher. Fue en ese año que se supo que el cuatro veces campeón con Ferrari recibía un tratamiento mediante infusión de células madre en el Hospital Europeo Georges Pompidou de París, encabezado por el departamento de Cirugía Cardiovascular que dirigía el doctor Philippe Menasché. “Pueden estar seguros de que sigue en las mejores manos y que hacemos todo lo posible para ayudarle. Entiendan, por favor, que sigamos los deseos de Michael y que mantengamos una cuestión tan delicada como su salud, como siempre, en privado”, esbozó la clínica. Daily Mirror reveló entonces el costo de aquel tratamiento: 165.000 dólares semanales. Para solventarlo, la familia Schumacher debió vender la Ferrari con la que Michael había sido campeón del Gran Premio de Mónaco de la Fórmula 1 en 2001, valuada en 7,5 millones de dólares.

Michael y su hijo Mick, cuando el chico aún no había cumplido su sueño de llegar a la Fórmula 1. (Foto: archivo)

En los últimos años, testimonios de sus cercanos colaboraron para conocer (un poco) más de su situación. Los que tienen acceso a él, además de sus hijos Mick y Gina-Maria y su esposa Corinna, son la portavoz Sabine Kehm, sus ex directores de equipos Ross Brawn y Jean Todt, su ex manager Willy Webber, su hermano Ralph y el abogado de la familia, Felix Damm. Todt, quien estuvo a su lado como jefe de la escudería en la etapa dorada de Ferrari en la que Schumi ganó cuatro campeonatos, confesó hace un par de años que visitaba a su amigo y que veían juntos en la televisión las carreras de la Fórmula 1. “Michael está aquí, así que no le echo de menos. Simplemente, ya no es el Michael que solía ser”, soltó en una entrevista.

La decisión de su entorno siempre fue custodiar la intimidad y la vida privada de Michael y de toda la familia. No es casualidad que a su hijo Mick jamás le hayan preguntado en conferencia de prensa o entrevistas sobre la salud de su padre. Y eso que como piloto de Haas estuvo dos años en el paddock. Pero todos saben de sobra las consecuencias de indagar de más, que quedaron plasmadas en dos casos. En 2016, Corinna le ganó un juicio a la revista alemana Bunte, que había afirmado que Michael “podía caminar”. Y en 2020, una persona logró infiltrarse en la propiedad de la familia y supuestamente tomar fotos del ex piloto y dijo que las vendería a un millón de dólares. Pero nada de eso salió a la luz, Corinna Schumacher logró detenerlo y el responsable terminó capturado por la policía.

Mick Schumacher estuvo cerca de regresar a la F1 con Williams, pero el equipo se inclinó por Colapinto. (Foto: archivo)

En el último tiempo, Corinna compró dos mansiones en Mallorca. La primera, que supo ser propiedad del presidente del Real Madrid Florentino Pérez, por 35 millones de dólares. La otra es una finca en la zona de Port D'andratx y costó 3,1 millones. Se especula con que la familia quiere mudar a Michael a un clima más cálido y confortable, a una propiedad adaptada para su tratamiento. Dos documentales sobre la carrera del alemán se lanzaron en 2021 (en Netflix) y 2023 (en la televisión alemana), pero claramente ninguna de las piezas reveló información inédita. “Gracias a Dios hemos podido hacer algo gracias a las posibilidades de la medicina moderna, pero aun así nada es como antes”, fue todo lo que expuso su hermano Ralph. En diciembre se cumplirán 11 años. Se sabe poco; pero se confía mucho. ¿El mundo volverá a ver a Michael Schumacher?