Juan Carrasco: "Quiero ser campeón del mundo, quiero ser libre"
Con un nudo en la garganta y con los ojos, casi todo el tiempo, lleno de lágrimas. Así fueron los casi 15 minutos en los que Juan Javier Carrasco (20-1-0, 12KO) estuvo mano a mano con MDZ a horas de lo que será, deportivamente hablando, la pelea de su vida, la del próximo sábado, en el Aconcagua Arena de la Ciudad de Mendoza, ante el ruso Zaur Abdullaev (19-1-0, 11KO).
Y no es para menos, se le nota en el semblante que la situación judicial por la que transita lo cruza hasta lo profundo, más allá de la coraza con la que intenta disfrazar que la Justicia local le haya dictado la prisión domiciliaria por el asesinato (de su cuñado, Daniel Ahumada) del que se lo acusó en 2012, cuando tan solo tenía 19 años y un futuro deportivo más que prometedor, y por el cual fue condenado a 10 años y 8 meses.
Al pupilo de Julio Pablo Chacón, que el sábado disputará la eliminatoria mundialista de cara al título liviano, hoy en poder del ucraniano Vasyl Lomachenko, de la Federación Internacional de Boxeo, y a la cual llega como número número 12 del ránking, la Justicia le otorgó un permiso especial: poder pelear sin la tobillera electrónica que hoy rodea su tobillo derecho. Esto será en dos tramos, primero para el pesaje del viernes, y segundo para la noche del combate ante el número 5 del escalafón. Todo volverá a la "normalidad" que lo aqueja luego de terminado el combate.
El integrante de la dinastía de los Carrasco (sus otros tres hermanos varones fueron boxeadores) sueña, a sus 32 años, no solo en lo deportivo, sino que además quiere despertar de la pesadilla, por la cual estuvo dos años y medio preso en el penal de Boulogne Sur Mer, y que termine de una vez por todas para poder proyectar en el plano deportivo y, en lo personal, con sus hijos, Valentino (11) y Victoria (5) y su esposa Karen, quienes, junto a su padre, Roberto, son su sostén en este difícil momento.
A pesar de las "pálidas", Juan Carrasco sabe que está ante la pelea de su vida. Por eso no se deja amedrentar por la compleja situación y optimiza el tiempo. En las mañanas entrena en el gimnasio montado en su casa (en el predio de la antigua UCIM), aunque perdió lo que más le gusta del entrenamiento: correr por los circuitos que marcaron desde chicos junto a sus hermanos dentro del pedemonte capitalino. Por las tardes, con permiso de la Justicia mendocina, se traslada hasta el gimnasio de Chacón, en calle Molinero Tejeda de Las Heras.
El mano a mano de MDZ con Juan Carrasco
-La pelea con Zaur Abdullaev se te presenta como una gran oportunidad a tus 32 años...
-Es la más importante de mi carrera. Creo que va a ser una gran noche...
-Te agarra en un momento especial porque la tenías programada para el 6 de septiembre pero por problemas legales se canceló y gracias a la muñeca de OR Promotions lograron traerla para que Mendoza, después de muchos años, tenga una pelea de este calibre...
-La pelea iba a ser en Rusia, pero por mis problemas judiciales no se pudo hacer. Fui a pedir permiso y no solo que no me lo dieron, sino que me dictaron el arresto domiciliario. Quedé detenido. De todos modos aceptamos el desafío porque tengo una buena preparación. Es una oportunidad que no puedo dejar pasar. Para eso estamos. De ganar quedaría para ir por el título del mundo en manos del ucraniano (Vasyl Lomachenko), pero primero está este objetivo.
-Hablaste del problema judicial. ¿Cómo te afectó eso de cara a la pelea?
-Cuando ellos (por el equipo de Abdullaev) se enteraron que no se iba a concretar la pelea, tomaron la decisión de venir para acá. Aceptamos la pelea y amoldamos la preparación. Yo soy de correr por el campo, el Cerro Arco y el Parque. Pero por este arresto domiciliario no me pude preparar como lo hago siempre. De todos modos creo que estamos bien.
-Hay varias contradicciones en el caso...
-Estuve detenido dos años y medio por amenazas y abuso de armas, algo que se demostró que era mentira y quedé absuelto, pero quedé comprometido por el homicidio. Estuve firmando durante 10 años. Iba todos los lunes a firmar. Estuve sujeto a proceso. Al mes de salir de la cárcel volví a la Selección argentina y cuando pedí permiso para ir al clasificatorio a los Juegos Olímpicos de Río no me dieron el permiso para salir. Ya no me quedó más nada que hacer que hacerme profesional. Hice 20 peleas, gané cuatro títulos y quedé 10 en el ránking del mundo. He tenido oportunidades para mostrarme en el mundo, pero no me dieron permiso para salir. Es todo muy raro porque me lo dieron para ir a Canadá pero no a Rusia y me dejaron con arresto domiciliario.

-¿Qué interpretás de toda esta situación?
-Me volvieron para atrás. No sé a quién le molestó. A quién le cayó mal que esté progresando. Tengo 24 salidas de la provincia. Si me hubiese querido fugar, me sobraba tiempo y años para hacerlo. Siempre estuve disponible para la Justicia. La estoy pasando mal porque el hostigamiento es terrible. Creo que se va a solucionar.
-Siempre fuiste un pibe que tuvo buena conducta...
-Sí, el único problema que tuve es esto. Me involucraron. Nunca tuve problemas con nadie. Siempre cuidé a mi familia, siempre entrené, siempre busqué lo mejor.
-Sos de barrio. Te criaste en el predio de la UCIM, entre los cerros, los perros, tus viejos que te apoyaron siempre y tus hermanos. ¿Creés que la pelea del sábado es algo que le debés a ellos?
-Con mis hermanos hemos hecho siempre deportes. Mi viejo siempre nos inculcó eso. Mis dos hermanas jugaron al tenis y los varones fuimos boxeadores. Participamos de maratones y todo lo que sea referido al deporte. Mi papá ama el deporte. En mi casa se respira el deporte. La pelea del sábado es para mi familia y para toda la gente que confía en mí y sabe lo que soy.
-La bronca que hoy tenés por toda esa situación legal, ¿puede jugarte a favor o en contra para la pelea con Zaur Abdullaev?
-No creo. Tengo experiencia. He peleado por el mundo. Tengo una gran carrera amateur. Sé lo que es el nivel de los de afuera. No me va a afectar. Estoy bien.
-Tu cabeza se va a "setear" para eso...
-Yo creo que nací para esto. Al boxeo lo amo y lo llevo en la sangre. El día que cuelgue los guantes me voy a dedicar a darle la oportunidad a los talentos que se pierden en la calle o que los matan o se pierden en la cárcel. Ese es mi objetivo. Quiero tener un semillero en mi gimnasio.
-¿Qué hubiese sido de tu vida si no aparecía el boxeo?
-Algún deporte hubiese hecho. Soy de correr mucho. Me encanta hacerlo. Pero bueno, de chicos éramos pendencieros y mi papá vio eso, por eso nos llevó al gimnasio. Yo desde los 9 años que practico este deporte, al igual que mis hermanos. Hoy en día estoy yo en carrera y no quiero que se me corte el sueño. Voy a seguir peleando y lo voy a seguir intentando. Quiero ser campeón del mundo, quiero ser libre. No quiero estar sujeto a procesos con la Justicia ni que me estén bajando a un nivel que no es el mío.
-Los Carrasco son como perros de peleas y el gen familiar pesa. Hay algo que vos tenés que por ahí tus hermanos no tuvieron que es el aplomo. ¿Qué te diferencia de ellos?
-Siempre fui el más sumiso de los cuatro. Eso se ha demostrado con el tiempo. El Gúmer (por Gumersindo) es hiperactivo. No somos todos iguales. Esto viene con los genes. Uno nace distinto al otro.
-Si te tenemos que comparar con alguno de ellos, ¿serías el más parecido a Roberto (no llegó a debutar como profesional)?
-El Roberto era un capo. Tenía una tranquilidad para boxear. Aparte él desarrollaba el arte del boxeo mendocino. Pegaba y no se dejaba pegar.
-Tuviste muchos técnicos, como Osvaldo Corro y Sarbelio Fuentes, el cubano que fue DT de la Selección...
-Estuve cuatro años con el cubano. Después estuve en la Liga Mundial para la franquicia italiana Milano Thunders. Estuve un año. Tenía contrato por tres años. En 2012 me acusaron de este problema que todavía no termina y volví a Argentina. Tenía 19 años.
-Ahí te podrías haber quedado en Italia y decidiste volver al país para ponerte a disposición de la Justicia...
-Volví y no pude salir más del país. En ese momento pasé a formar parte de Los Cóndores, donde hice varias peleas.
-¿Cuánto tiene que ver Pablo Chacón en lo que hoy es Juan Carrasco?
-Bastante. Tiene muchísima experiencia y sabe cómo llegarnos. Viene de abajo, él es todo, creo que es todo. Hace unas noches le tuve que decir que se fuera de mi casa porque se quería quedar a dormir por si yo necesitaba algo y para cuidarme. Es un campeón adentro y afuera del ring. Hizo historia como boxeador y ahora como entrenador. Es tremendo.

-¿Qué te acordás de cuando eras niño?
-Me acuerdo de mi hermano, del Gúmer. Él estaba en la Selección y de las cosas que nos traía de cuando viajaba. Llegaba con los bolsos llenos de ropa y zapatillas. En un viaje a China me trajo un mp3 chiquitito que acá no existían.
-Recién dijiste que Pablo empezó de abajo. Vos también lo hiciste dentro de un contexto donde hubo hambre y padecimientos...
-Somos una familia muy humilde. Venimos muy de abajo. Mi papá siempre trabajó y se la ganó honradamente. Hoy en día tiene 76 años y sigue trabajando. Me sigue mimando. Me compra la granola, las pasas de uva, los bifes. Siempre anda atrás mío. Yo subo al ring y el sube conmigo.
-Hoy tu vieja no está...
-La Margarita se fue hace un año. No le pude arreglar su casita. Su casa quedó igual. Ahí está, humilde. Mi sueño era arreglársela. Pero bueno, por algo pasan las cosas, ya no está con nosotros. Debe estar mirándome. Me debe estar cuidando.
La entrevista completa con el boxeador mendocino
video: Rodrigo D'Angelo / MDZ
La palabra de su abogado
Hoy, según su abogado, el reconocido penalista Pablo Cazabán, Juan "tiene el permiso de la jueza de ejecución (Érica Sánchez Kirsner) de poder entrenar, primero por la mañana en su casa y luego por la tarde en el gimnasio (de Pablo Chacón). También se le autorizaron dos salidas, una para el pesaje y otra para la noche de la pelea", y agregó: "También, por cuestiones técnicas, se autorizó la extracción de la tobillera. Para ese caso están todas las medidas de seguridad previstas".
Respecto de la causa, el abogado penalista explicó que "se rechazó el recurso de revisión el jueves pasado. Estamos preparando dos recursos, uno que se presentará ante la Corte local y otro que va dirigido a la Corte nacional. Todo por los motivos al rechazo de revisión. A nuestro juicio, hay elementos por demás suficientes para que se revea la sentencia".
"El hecho fue en el 2012 y llega detenido al juicio en 2014. Estuvo dos años y medio detenido con prisión preventiva y se le vence. No se la renuevan e interponen un recurso de casación ante la Corte, que fue rechazado. Fueron a la Corte nacional y después de 6 años también lo rechaza. Cuando vuelve se interpone un recurso de revisión de la sentencia condenatoria. Esto es lo que resolvieron rechazar el jueves. La condena es una sola. Ahora nos quedan los dos recursos que estamos preparando", expresó Cazabán.
Para finalizar, el defensor de Juan Carrasco sentenció: "Dos testigos que declararon en el juicio, uno era la madre de la víctima manifestó que ella había mentido cuando mencionó que Carrasco había sido el autor, que había declarado eso porque se lo había dicho otra persona. El otro testigo manifestó que había mentido por presión de la familia de la víctima. De hecho, durante la primera parte de la instrucción, ningún testigo lo menciona a Carrasco. Hubo otro testigo que no se presentó a declarar. Por todo esto es que pedimos la revisión de la sentencia".


