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Gerardo ‘Gringo’ Rosi: “Mi preparador físico fue el 4 del equipo”

Tras 13 años, el Club Deportivo Luzuriaga volvió a competir en la Liga Mendocina de Fútbol, de la mano del Gringo Rosi, el flamante DT que sueña en grande, tras clasificar al equipo al Torneo Regional.
Foto: Rodrigo DAngelo / MDZ
Foto: Rodrigo D'Angelo / MDZ

Gerardo "Gringo" Rosi siempre fue un "enfermo" del fútbol. De chico, en los potreros del barrio Santa Ana, empezó a alimentar su amor por la pelota. Después, como arquero y en las inferiores del Deportivo Guaymallén, equipo del que es hincha, intentó convertirse en profesional. Pero la vida lo llevó por otros caminos. Caminos que lo trajeron hasta acá. 

A los 19 años dejó el fútbol y se dedicó a "trabajar en la noche", como el mismo cuenta. Pero el amor por el fútbol nunca se fue y en un momento de su vida, muchos años después de "colgar los guantes", se dio cuenta de que tenía ganas de volver a ser parte. Se preparó, el Club Deportivo Luzuriaga le abrió las puertas y en su primera experiencia como DT de una Primera Dvivisión, clasificó al equipo a un torneo federal.

"Fueron 13 años del club de inactividad absoluta. Me presenté por una publicidad en una radio que es de un dirigente del club. Yo estaba haciendo el curso de DT. En el 2022 armamos la base de inferiores, pero yo quería ser profe de primera. Empezamos con las pruebas, incorporamos jugadores y armamos el plantel para afrontar la liga. Para nosotros es un sueño. En lo personal, nunca me imaginé que en mi primera vez como director técnico podíamos hacer la campaña que hicimos. Sí por los jugadores que tenía, por lo que rindieron", contó en el inicio de la charla con MDZ, en la que habló de su presente, el futuro personal y del club, sus sueños y, justamente, el camino que lo trajo hasta acá.

- Empecemos por la institución… ¿cómo fue, cómo se dio todo?
Luzuriaga seguía existiendo como institución, a nivel social. Luis Velázquez que es el secretario general del club se puso la camiseta y lo invitaron a ser parte de la comisión. La cancha estaba muy abandonada, se la alquilaban a equipos como Eva Perón, por ejemplo. Empezamos a buscar ayuda de empresarios, el municipio de Maipú también se comprometió y ayudó mucho al club para afrontar un torneo. Y de a poco y a pulmón, con los papás y las mamás de los chicos y conmigo que en ese momento fui el coordinador de inferiores. Esto fue en el 2022. Y pudimos empezar a competir con mucho sacrificio, teníamos 20 chicos por categoría. Por ahí nos hacían 20 goles en cada equipo, pero empezamos a traer un par de profes y nos empezamos a hacer sentir y algunas categorías terminaron muy bien. Y después se realizó el sueño del club de tener a la Primera División y el mío de ser el técnico de esa Primera.

- Y así se metieron en la final de la Liga…
Sí, en una Liga muy dura. Las canchas no son las mejores y eso no te permite jugar bien al fútbol. Hay equipos que te quieren ir a comer. En la zona nuestra estaba el CEC y Rivadavia, que se armó un equipazo. Nosotros ganamos 11 partidos, empatamos uno y perdimos dos. Hicimos un campañón, clasificamos terceros una fecha antes. Era un sueño. Y después nos toca Gutiérrez, en cancha de ellos, en su aniversario. Era un desafío hermoso, no éramos favoritos. Pero se hizo un partido lindo, lo pudimos ganar y ahí yo ya pensé que estaba en el cielo. Fue una cosa increíble que Luzuriaga esté en semifinales. Y nos toca Huracán Las Heras, que le gana a Rivadavia y jugamos con mucho público, en una cancha linda y pudimos avanzar a la final.

El equipo de Rosi, en la previa de la final ante FADEP.

- Y la final, ¿cómo la vivieron?
La vivimos con una alegría enorme desde el momento en el que entramos a la cancha. Encima nos tocó jugar en una cancha como la de Gimnasia, que está impecable, los camarines, la institución, que está a otro nivel, por eso está en el Nacional B. Llegamos, sabíamos al equipo que enfrentábamos, que es el más fuerte de la Liga, sin dudas, con un plantel con chicos casi profesionales, que entrenan doble turno. Sabía que era muy difícil. Nosotros veníamos de jugar el lunes con Huracán y al no tener un plantel tan largo se complica. Le podíamos hacer daño, pero lamentablemente a los 15 minutos nos echan a un jugador, en una jugada en la que no me pareció que era para expulsión. Y ahí ya nos condicionan. Así y todo tuvimos dos o tres chances. Pero nos ganaron bien, siendo superiores. Cuando terminó fuimos hasta donde estaban nuestras familias, nuestros amigos, los chicos del club, nos esperaron, fuimos hasta el club haciendo una caravana. Más allá del resultado de la final, fue una experiencia hermosa. Haber llegado a una final en 6 meses ya estoy más que feliz y agradecido.

- ¿Por qué consiguieron llegar hasta donde llegaron?
Mirá, yo prioricé armar un buen grupo humano. Creo que en el fútbol, si tenés un buen grupo, como pasó en el Mundial, conseguís logros. Lo que hizo Scaloni, armar un buen grupo. Desde el chico de la Cuarta que venía a hacer fútbol con nosotros, hasta los que ya tienen más jerarquía dentro del equipo, todo era un mismo grupo. Comíamos asados todos juntos. Por ahí lo pagaban los dirigentes, por ahí nosotros. Yo a la par de los jugadores siempre, divirtiéndonos, tomando mates después de los entrenamientos. El domingo previo a la final, el Día del Padre, estábamos todos a las 8 de la mañana en el Ribosqui haciendo una activación para llegar bien al partido. El grupo es excelente, con seres humanos excelentes. Después podés ganar, podés perder, pero en las derrotas teniendo un grupo fuerte te ayuda a levantarte más rápido. El grupo humano fue uno de los factores que nos hizo llegar a esta final.

Luzuriaga se prepara para el Regional Amateur.

- ¿Y ahora qué viene?
La idea es mantener el mismo equipo. Lamentablemente hay jugadores que se nos van, como Nahuel Vedia, un chico de 23 años que yo creo que está para otra categoría. Se nos va Altamirano a Talleres. Y hay chicos que han decidido no seguir por temas familiares o de trabajo. La idea es mantener el plantel y ahora estamos negociando con los jugadores para que se puedan quedar sabiendo que están en un club en el que del 1 al 10 van a cobrar. Eso también es difícil y este año se pudo cumplir. Y traer algunos refuerzos también. Tenemos que armar el banco de suplentes un poco más largo. Y si los dirigentes logran conseguir ayuda para poder jugar el Torneo Regional, vamos a tener con qué afrontarlo y vamos a dar lucha.

- ¿Cómo llegó este momento para vos, cómo fue tu decisión de hacer el curso de DT y empezar a meterte de a poco?
Yo me crié en el club Guaymallén, en el barrio Santa Ana. Mucho potrero en esa época. Yo me acuerdo que se jugaba la Liga Cacique Guaymallén y la cancha de Santa Ana era una de las más lindas. De chico jugué en Guaymallén. Nunca tuve la suerte de jugar profesionalmente, pero me crié ahí y ojalá algún día tenga la suerte de dirigirlo. Luego, a los 19 años me dedico a trabajar en la noche como seguridad, me empiezo a especializar en el tema, estuve 22 años como jefe de seguridad del boliche más grande de Mendoza, conocí y me hizo muy amigo de grupos como Kapanga, trabajé y viajé con ellos. A productores con los que también trabajé, e hice giras. Y me hice muy fuerte como seguridad, al nivel de poder estar con Luis Miguel, Chayanne, con los productores más grandes acá en Mendoza y en Buenos Aires. También fui jefe de seguridad del plantel de Independiente Rivadavia y compartí muchos viajes con ellos, me hacía parte del grupo. También estuve en el Deportivo Guaymallén y ahí me empezó a picar el bichito y después conozco un loco divino como Freddy Funes y fue él la gran inspiración que tuve y dije: “Yo quiero ser técnico”. Pero no me gusta improvisar, necesitaba capacitarme. Me inscribí en la escuela de ATFA y así nace esto de ser técnico.

Rosi renovó y dirigirá al equipo en el Regional.

- Estás en un buen momento, en el que se va dejando de lado ese concepto de que si no fuiste jugador profesional no podés ser un buen DT…
- Mi sueño es poder llegar a estar en un Federal A, en un Nacional B. Uno no se tiene que poner un techo. Y si no, morir en el intento, decir: “No llegué, pero dejé todo”. Creo que un técnico tiene que aprender mucho de los jugadores. Yo consulto mucho con ellos, con los jugadores más grandes porque yo, por ejemplo, no tengo ayudante técnico. Mi cuerpo técnico es muy corto. De hecho mi profe fue el “Puntano” Lencina, que es profe, y es el cuatro. Se puso la camiseta y dijo: “Gringo, yo te voy a hacer lo físico”. Y yo veía a los rivales y tenían entrenador de arqueros, kinesiólogo, ayudante técnico, doctor, preparador físico y yo estaba sólo con los 5 suplentes que tenía. Pero eso también te potencia. Ahora el club me está dando la posibilidad de armar un cuerpo técnico para trabajar tranquilo y poder dedicarme a lo que tengo que hacer.

- Te pregunto por un objetivo a corto plazo, y un sueño más grande como DT…
A corto plazo, poder volver a clasificar a Luzuriaga y volver a una final. Y a largo plazo, poder dirigir profesionalmente, poder vivir de esto, dirigir un Nacional B, un Federal A. Eso es un sueño y un objetivo que me voy a proponer. Y que lo quiero lograr. Sé que es difícil pero no imposible. Hay que remarla, hay que pelearla. El sueño es ser técnico, poder dedicarme a esto sin tener que trabajar de otra cosa.

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