Con dos mendocinos, Argentina quedó eliminado del Mundial de balonmano
La Selección argentina Juvenil de balonmano cerró su participación en el Mundial de la categoría tras haber caído en sus tres presentaciones en el grupo de la muerte. Con la presencia de los mendocinos Francisco Cuello y Gonzalo Guerra (sumaron varios minutos), el combinado Albiceleste realizó una digna actuación, perdiendo de forma ajustada y jugándole de igual a igual a las grandes potencias europeas.
En su debut en el certamen internacional, el equipo de Rodolfo Jung cayó 30-22 frente a Hungría. Los chicos realizaron una muy buena primera etapa y se fueron al descanso 12-13. En el complemento no pudieron mantener el ritmo y los húngaros sellaron el triunfo. Santiago Barceló, Bruno Della Ratta y Martín Jung fueron los máximos anotadores de este cotejo con 3 tantos cada uno.
En el segundo partido, Argentina batalló hasta el último minuto frente a la poderosa Dinamarca y, pese a doblegar esfuerzos, los nórdicos terminaron llevándose la victoria por 31-28. En esta ocasión hubo un gran rendimiento colectivo en donde se pudo observar la clara idea de juego que tiene este plantel. La primera parte fue realmente pareja, terminando 16-12 a favor de los daneses. En el segundo tiempo, los europeos sacaron una buena ventaja y, pese a la reacción del elenco nacional en los 15 minutos finales, los Rojos terminaron festejando. Tomás Garay fue el goleador de la jornada con 8 goles.
En el partido final de la fase de grupos, la selección llegaba con la ilusión de quedar en el tercer lugar. Sin embargo, los Juniors perdieron un partido increíblemente parejo ante Noruega por 32-31 y se despidieron de la cita mundialista con la frente en alto. En este enfrentamiento todos los jugadores tuvieron actividad, dejando en claro que se puede competir cabeza a cabeza con los mejores de la disciplina. Ahora se deberá jugar por los puestos 17° al 32° del campeonato. Este duelo será el domingo ante el tercero del Grupo F por la Copa Presidente.
Cabe destacar que las premisas que tuvo el conjunto argentino antes de disputar el torneo fueron: hambre por ganar, rebeldía, nunca bajar los brazos y fomentar la identidad de juego. Todas ellas fueron cumplidas con creces por las jóvenes promesas del balonmano.