Braian Sánchez: "Miento si digo que disfruté el partido, había mucha tensión"
Independiente Rivadavia vivió el último domingo el día más importante de su historia. En Córdoba, ante una múltitud que acompañó al equipo con el sueño del ascenso a cuestas, venció a Almirante Brown de Isidro Casanova en la final y se consagró campeón de la Primera Nacional. De esta manera, La Lepra se ganó su lugar en el fútbol grande la Argentina donde empezará a codearse con los grandes a partir del 2024.
Ese logro institucional, de un club con más de 100 años de vida, estuvo acompañado por pequeñas historias con finales felices. Una de ellas es la de Braian Sánchez. El pibe de General Arenales, un pueblito de la provincia de Buenos Aires, consiguió estampar su nombre en los libros azules para siempre. El domingo, en el Mario Alberto Kempes, cuando se moría el segundo tiempo suplementario de la final, marcó el gol más importante de la historia leprosa. El gol del ascenso. El gol de su vida.
Este jueves, el nuevo héroe azul pasó por los estudios de MDZ Radio y, en un mano a mano con el equipo de Una de Más, habló de todo. La previa, el partido, las emociones, su futuro, y muchas cosas más, en esta charla de casi una hora.
- Braian, hiciste el gol más importante en la historia de Independiente Rivadavia. ¿Cómo convivís en estos días con esa información en tu cabeza?
- Asimilándolo. Hace un par de noches que no puedo dormir bien, es la verdad. Recién ahora me estoy acomodando un poquito, pero bueno, disfrutándolo. Sinceramente nunca me imaginé esto, más allá de que uno siempre sueña hacer el gol del ascenso y si bien con los compañeros siempre charlábamos, pero de ahí a que pase es algo totalmente distinto, así que disfrutándolo porque es algo muy fuerte para mí. Cuando me desvelo me pongo a responder mensajes que todavía me quedan por ahí, porque es una locura lo de la gente, miro videos del partido, resúmenes de distintos canales. Ahora un poco más tranquilo pero es cierto que me costó dormir.
- ¿Cómo fue el momento del pitazo final? Más allá del festejo por lo conseguido, imagino que también se sacan de encima una presión muy grande por lo larga que fue la temporada.
- Sin dudas. Pero creo que la mochila más grande nos la sacamos contra Maipú. Ahí no sabíamos si íbamos a jugar la final, dependíamos de otros resultados. Esta semana anterior a la final fue más de disfrute. Estábamos convencidísimos de que la íbamos a ganar, no teníamos dudas. No sabíamos cómo ni en qué momentos, pero sabíamos que la íbamos a ganar. Y lo terminamos plasmando gracias a Dios. Después de Maipú sentimos que no nos paraba nadie.
- ¿Cómo viviste los 69 minutos que te tocó ver el partido desde el banco o calentando?
- El primer tiempo fue bravo porque Almirante nos superó, tuvo las más claras. Nosotros no teníamos reacción, entonces fue difícil. Pero uno ya ahí se empieza a meter en el partido, pensando qué puede hacer cuando le toque entrar. Pero el segundo tiempo los chicos entraron muy bien, desde el primer minuto los empezamos a meter en un arco, a presionar. Y ahí me pude soltar un poco más, y estaba expectante, quería entrar, porque veía que se podía dar.
- ¿Sabías que ibas al banco o te enteraste antes del partido?
- Habíamos entrenado en la semana y Alfredo (Berti) es de cambiar mucho. Yo pensaba que iba como titular, pero dio el equipo y no estaba, pero tranquilo. Alfredo nos lleva mucha tranquilidad. El partido anterior lo ganaron los cambios. Él piensa una estrategia y la verdad que le salió bien.
- Fue la clave del partido la estrategia de poner en el final del partido a muchos que están rápidos y muy bien físicamente... Ahí lo ganaron.
- Sin dudas. Eso habla de la calidad del plantel. Físicamente estamos muy bien, pero si los que entran no hacen lo que tienen que hacer no pasa esto. Vimos eso cuando terminó el partido. Nos alentábamos porque sabíamos que nosotros estábamos bien, y ellos no. Fue un juego psicológico también, nos metimos rápido a la cancha porque queríamos jugar. Eso se notó. Faltaba la puntada final. Antes del gol pensaba: “Ojalá no vayamos a penales porque lo podemos ganar”.

- ¿Por qué sentían que el ascenso era para ustedes este año?
- Yo creo mucho en las energías, se notaba. Lo charlamos siempre con los chicos. Hemos perdido puntos, empatado partidos como con Estudiantes, con Madryn. Pero decíamos: “Tranquilos que está para nosotros”. Veíamos que Chaca no se despegaba entonces nos convencíamos. Y nos terminamos de convencer cuando Estudiantes le empata a Chacarita en el último minuto. Ahí fue el quiebre.
- ¿Cómo viviste la final, desde el momento en que se clasificaron hasta el pitazo final?
- Hermoso, fue un sueño. Uno de chiquito sueña con jugar este tipo de partidos. Salvando las distancias, uno ve por la tele a la selección y ve la gente que se moviliza, uno siempre sueña con estar en esa situación. La previa la disfruté un montón porque después el partido no lo disfrutás mucho porque hay mucha tensión. Pero estaba tranquilo. Cambia mucho la cabeza cuando uno va de arranca o si va al banco. Es otro chip el que uno se pone también entonces lo viví con mucha tranquilidad.
- ¿Te imaginabas algo de esto cuando llegaste al club?
- No. Yo venía con la idea de sumar minutos, a un club grande, a un club lindo. Obviamente que uno sueña con pelear, y cuando están armando el plantel te dicen: “Vamos a ascender”. Pero vos decís: “Pará, si todavía no jugamos ni un partido”. Pero bueno, lo dicen por el deseo. Después se fue desarrollando el torneo, nos fuimos conociendo y nos convencimos. Por más que nos costó el arranque sabíamos que se podía que había equipo. Dijimos, “cuando acomodemos algo, vamos a andar bien”.
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