Volver, el corazón argentino en una París que se prepara para Los Pumas-All Blacks
A tan solo 10 minutos a pie del Museo del Louvre y de su icónica pirámide y a algunos más de la Catedral de Notre Dame, se encuentra Volver: un restaurante argentino en el corazón de París, Francia, que resulta una bocanada de aire fresco para los argentinos y argentinas que hace un tiempo están lejos de sus pagos.
Ubicado sobre la rue de Dauphine al 18 y metido entre una callecita angosta, llena de bares y cafés (palabras que en el país galo son consideradas casi sinónimos), se ve la cara de Carlos Gardel en un cartel.
Al ingresar, es notorio que no se está en un lugar con toque francés, si no que la estética remite a un cafetín o bodegón porteño, con una barra larga de tragos, entre los que se incluye el fernet y la famosa cerveza con nombre de municipio de la Provincia de Buenos Aires.
Las paredes están llenas de souvenirs: pelotas, botines, bufandas y camisetas adornan el espacio. En el segundo piso, el foco está puesto en las casacas, todas firmadas y en su mayoría de fútbol. Hay de Riquelme, de Messi y hasta de Marco Verratti.
Pegadito al baño, una foto de David Beckham con uno de los dueños. “La puse ahí para que cuando pregunten por el baño pueda decir ‘ahí, al lado de la foto de Beckham’, pero ya no se acuerda nadie del tipo”, comenta entre risas Carlos Muguruza, el otro protagonista de la foto.
Carlos de Volver: el alma del restaurante argentino en el corazón de París
Bajito, de cabellera larga y a dos aguas, Muguruza se mueve para todos lados. Atiende, aconseja, sirve y cobra, como un buen mozo de restaurante de panera y mantel en la Ciudad de Buenos Aires. Se pasea por las mesas dentro de aquel localcito angosto, pero de dos pisos, donde más que el dueño es el anfitrión.
No por nada, Carlos es querido entre la comunidad argentina en la ciudad del amor y tiene vínculos de los más exóticos, muchos de ellos plasmados en las paredes, tal y como lo indica la norma no escrita de la gastronomía porteña.
Si bien tuvo una pequeña experiencia en Lomas Athletic, donde jugó al rugby, siempre se dedicó al tenis, deporte que pudo realizar profesionalmente. En plena década de los 80’, gobierno de Alfonsín, conoció a una bailarina del Colón de la que se enamoró y que luego sería la madre de sus hijos.
A ella le surgió una oportunidad laboral en Francia y se mudó, pero después de algunos meses le tiró el ultimátum: “me dijo que si no me mudaba se cortaba todo, entonces le pedí ayuda a Pedro Marchetta (el ex jugador y entrenador de fútbol, fallecido en 2022). Yo de chico, por mi viejo, me juntaba mucho con el ‘Coco’ Basile, el ‘Bambino’ Veira y los demás muchachos en la primera ‘La Raya’, la de Avellaneda. Nosotros somos de zona sur”.
La historia de Volver, el restaurante argentino en París que se hizo famoso por sus comensales de lujo: Icardi, Wanda, Mbappe y Quesada
“‘El Negro’ Marchetta me consiguó un par de contactoss y llegué a París. Empecé con algunos torneos de tenis que me daban plata, un par de ATP y dando clases, pero me lesioné el hombro y dejé. No era bueno. Después me puse a estudiar comercio y laburé varios años en una empresa de fotocopiadoras, Ricoh. Siempre dije que quería poner un buen lugar de comida argentina y un día, en un cumpleaños, conocí a mi socio que es chef. Pusimos dos locales, uno en 2010 y otro en 2012, que es el único que nos queda. El de la Bastilla lo vendimos”, cierra Muguruza.
Los contactos que hizo en el mundo del fútbol en los más de 30 años que lleva viviendo el Francia, que van desde Carlos Bianchi, hasta Ezequiel “Pocho” Lavezzi, habitué del lugar, potenciaron el local y le dieron renombre en la ciudad.
Algunas personalidades destacadas del fútbol que pasaron por Volver son: Mauro Icardi y Wanda Nara, Leandro Paredes, Edinson Cavani, Ángel Di María, Diego Lugano, Zlatan Ibrahimovic, Jorge Sampaoli y Sebastián Beccacece, Emiliano Sala, Erik Lamela y hasta el mismísimo Kylian Mbappe. “Al único que no pude traer es al enano (Lionel Messi), me mandó algunas camisetas firmadas, pero cuando estuvo acá no podía salir de la casa”, afirma Muguruza decepcionado.
Del rugby: Marcos Kremer, Juan Imhoff, Nicolás Sánchez, Agustín Creevy, Thierry Dusatoir, Gonzalo Quesada, quien dejó una mítica camiseta autografiada del Mundial de 1999 y el ex jugador de Los Pumas, asesinado por miembros de un grupo de extrema derecha (Groupe Union Défense, GUD), Federico Martín Aramburú.
¿Qué comer y por cuánto en la parrilla y restaurante argentino en París Volver?
La carta de volver está pensada para el argentino que extraña la gastronomía de sus tierras, para el francés que desea probarla por primera vez, pero en su tierra o para el que viajó a la Argentina y tiene un buen recuerdo.
“La clientela es mayoritariamente francesa: personas que viajaron y comieron bien o salieron, se tomaron un fernet y la pasaron increíble, por lo que venir acá les trae lindos recuerdos”, comenta el empresario gastronómico a la pasada y procede a atender la mesa contigua.
Las empanadas salen mucho y podrían venderse y pasar desapercibidas en cualquier pizzería argentina. El resto de la carta está compuesta por milanesas, de carne y pollo, con distintos toppings y la vedette: la carne.
“Es Angus 100%, certificada por la Asociación Argentina de Angus. La misma que le preparamos a Los Pumas en el centro de entrenamiento de La Baule, después del partido con Inglaterra. Se vé que les dimos suerte”, exclama orgulloso Muguruza.
La parrillada es el caballito de batalla de Volver y una fija para el que quiere comer rico y abundante. La que es para cuatro personas, cuesta €149 y cuenta con:
- Dos chorizos.
- Dos morcillas.
- Dos provoletas.
- Dos ensaladas.
- 6 porciones de bife de chorizo angus.
El punto de la carne por default es “poco hecha” o saignant, en francés. Por supuesto que se trata de una cuestión de gustos, pero es un punto menos que lo usual en la Argentina.
Los postres están todos a €10 y son:
- Panqueque con dulce de leche
- Flan au caramel (con dulce de leche)
- Tiramisú argentino
- Mousse de chocolate
En promedio entre entrada, bebida, plato principal y postre, es posible gastar entre €60 y €80 por persona. Un precio irrisorio para el bolsillo argentino y razonable para los parámetros de la gastronomía parisina, que exige desembolsos similares para comer sentado, con mozo, bebida y platos abundantes.
Volver París: el restaurante argentino donde Federico Aramburú pasó sus últimas horas con vida
Desafortunadamente, Carlos, Volver y el fallecimiento de Fede guardan una relación muy estrecha, ya que el back argentino, pero radicado en Biarritz, Francia, visitó en marzo del 2022 aquel restaurante horas antes de ser baleado por miembros de un grupo de extrema derecha, a la salida de un bar.
Carlos y Federico eran buenos amigos y Volver era un sitio al que el rugbier solía acudir cuando viajaba a la ciudad. Su negocio era el del turismo deportivo, llevando grupos de fanáticos del País Vasco a París, para ver los partidos del 6 Naciones.
"Esa noche Fede estuvo acá, siempre traía gente a comer. A la 1:45 grabé un video mientras me firmaba esa camiseta”, dice y señala una pilcha albiceleste ubicada cerca de la puerta. La misma cuelga de una percha y contiene las firmas de todos los pumas que alguna vez han pasado por el restaurante y el número que la UAR le asigna a cada jugador que portó la celeste y blanca en un partido internacional.
Minutos antes, Leonardo Senatore ponía el gancho mientras miraba con respeto el pañuelo rojo ubicado sobre el cuellito de la casaca, que reza: ‘Fede 13’, escrito sobre la bandera argentina. “No te olvides del número de puma que así es como Fede (Aramburú) me pidió que se haga”, le exije Muguruza al ex octavo del seleccionado argentino.
Carlitos, como lo apodan cariñosamente, continúa su relato, celular en mano: "esa misma noche me invitó a tomar algo al bar donde lo mataron, pero por cosas del destino decidí no ir. Habíamos dicho de vernos a las 12 pm del otro día, pero a las 11 am la noticia ya estaba hasta en L'Equipe. A veces me pregunto que hubiese pasado si yo iba al Café Le Mabillon", se recrimina Muguruza, mientras hace un esfuerzo descomunal por aguantar las lágrimas.
En ese momento deja la mesa y escapa a la cocina, simula mirar la pulcritud del plateado horno y la parrilla ya limpia. Aquella noche el rugby perdió a uno de los suyos y Carlos a un amigo.
Por Felipe Rodríguez, periodista de RugBeat.
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