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La increíble pregunta del padre de Guillermo Pérez Roldán tras la terrible acusación de su hijo: “¿Alguien alguna vez le vio una…?”

El padre del extenista se defendió de las acusaciones de su hijo, quien reveló que aquel lo golpeaba, y aseguró: "No es cierto, de ninguna manera".

Raúl Pérez Roldán, padre del extenista Guillermo Pérez Roldán, se defendió de las acusaciones de su hijo, quien dijo haber sido golpeado por aquel durante su carrera como jugador. En el documental Confidencial, que puede verse en la plataforma Star+, el extenista reveló que su padre lo maltrataba físicamente. 

En una entrevista con el programa LAM, Raúl Pérez Roldán explicó: “Están haciendo daño. No quiero decir nada, pero lo que voy a decir lo digo con toda la garantía de lo que decimos mi abogado y yo. Mauricio D’ Alessandro será el que me represente, que me conoce desde que llegué de Tandil. Veremos cómo es, porque yo no me voy a sentar con ningún periodista si no está mi abogado conmigo”.

“La otra vez preguntaba si alguien alguna vez le vio alguna marca. No es cierto, de ninguna manera", se defendió el padre del exjugador. Guillermo Pérez Roldán había dicho que se entrenaba con pantalones largos para no mostrar los golpes recibidos.

Mariano Zabaleta contó en el documental que en un momento Raúl le planteó a otra persona tirar al agua a una novia de Guillermo, y Raúl aseguró: “No conocí todas las chicas que ha tenido Guillermo, porque ha tenido muchas”.

“De Zabaleta tengo documentación gráfica, de distintas fechas, porque desde los 9 hasta los 19 años ha entrenado conmigo. Y lo he bancado. Con su padre tengo buena relación, no tengo ningún problema. El padre de Zabaleta se separó de su mujer y vive con una chica hace muchos años”, comentó en LAM.

Guillermo expresó en el documental que su padre era un pésimo administrador del dinero y que no le cuidó los cinco millones de dólares que ganó durante su carrera como tenista profesional. En ese sentido, Raúl Pérez Roldán aseguró: “Con los caballos gané 50 carreras en San Isidro, La Plata y Palermo, nunca me fue mal. Guillermo es mi hijo. Yo lo quiero mucho y no creo que eso sea orquestado por él. Creo que está inducido por alguien. Lo sigo queriendo y no voy a decir nada más”.

En el documental se sumó el testimonio de Graciela Pérez, una extenista que también lo denunció por maltrato: “Graciela Pérez nunca pagó una raqueta, lo único que tuvo, fue cercanía con boxeadores amigos”.

Por otra parte y nuevamente referido a los supuestos 5 millones de dólares, Pérez Roldán le preguntó al periodista: “¿Sabés lo que son 5 millones de dólares? Yo tampoco. Fíjense lo que ganó Guillermo durante su carrera y conviértanlo en el 1 a 1. Es bastante distinto. No teníamos ningún contrato comercial. Nunca tuvimos cuenta en Suiza. Es un delirio, por qué no miran a Lanata (Jorge), cuando se refiere al delirio”.

Además, Raúl Pérez Roldán reveló que su hijo no quiere hablar con él: “Me gustaría hablar con mi hijo, porque esto tuvo una trascendencia que no debió haber tenido. Él me bloqueó de todos los teléfonos. Con todo gusto hubiera hablado con él para mediar a través de quien quiera para solucionar este problema antes que haya nacido no ahora se armó un quilombo y mi mujer está loca. Mi hija también está muy afectada. Yo es lo de menos, muerto el perro se acabó la rabia”.

Además, explicó: “Mi mujer hizo todo lo posible para ver a nuestro nieto y eso está documentado. Pero Guillermo no quiso. ¿Cómo no vamos a querer conocer a nuestro nieto? Mi mujer y yo tenemos montones de fotografías y videítos. Hasta él mando cuando nació. Hasta le hicimos la documentación para que pueda tener el apellido, porque en Chile no se puede tener el doble apellido”, sostuvo.

El relato de Guillermo Pérez Roldán sobre su padre

“Hubiese preferido tener un peor entrenador y un mejor padre. Me da mucha pena contar esto, pero él fue tan bueno con el sistema de trabajo que creó, que tendría que haber sido Gardel, pero descargaba sobre mí una exigencia tal que perdí un padre", reveló en una entrevista que dio la vuelta al mundo.

"Quizá hubiera sido mejor que él fuera un gran profesor de tenis y yo un buen abogado, porque esa fue una parte negra de mi vida. Sufrí su maltrato físico y todos lo sabían. La cosa fue conmigo, y con mi hermana (Mariana) al principio. Pero cuando empecé a facturar yo, ella pasó a un segundo plano. Fue un técnico fantástico, pero un padre de mierda", disparó.

Pérez Roldán sostuvo que "no podía ser que ganar un partido significara un alivio, y en determinados momentos, en vez de poder disfrutar a los 19 años", ya no podía más. "Por eso un día le dije que siguiera su camino y yo haría el mío, y si alguna vez necesitaba un técnico, lo llamaba. Comprate un campo, andá a los caballos, no sé, pero déjame tranquilo, le pedí".

"Pero después de él no tuve otros técnicos y jugué muchos años solo. Entonces me llevaba a mis amigos, a algún entrenador sustituto como Roberto 'Kiko' Carruthers, con quien viajé a dos torneos y gané ambos, pero después él no pudo acompañarme más", recordó respecto del ex tenista y entrenador de Temperley.

"Todo el mérito tenístico sí se lo doy a mi papá, porque creó un diccionario de lo que había que hacer para triunfar en este deporte, pero yo me estoy refiriendo a la parte familiar. En 1987 gané tres torneos de ATP siendo junior, porque tenía 17 años", precisó Pérez Roldán, que dirige una academia de tenis en la capital chilena.

Pero después de ganar Buenos Aires se fue a Itaparica (Brasil), y en la primera ronda le tocó "un muchacho que se llama Tore Mainecke. Jugué en otra superficie, venía de una que era súper lenta, hacía calor, perdí, y después del partido se subió a mi cama y me empezó a pegar con el cinto del pantalón porque decía que no me había movido”, indicó. A ese tenista alemán le ganaría ese mismo año la final de Atenas (Grecia), por 6-2 y 6-3.

“Y puedo contar también que otra vez perdí un partido, entré en una habitación y mi padre me pegó una piña en medio de la boca con el puño cerrado. Y después, otro día, me metió la cabeza en un baño. Y también me robó entre cuatro y cinco millones de dólares, que fue todo lo que gané jugando al tenis. Mi madre (Liliana Sagarzazu) y él firmaron para sacarme la plata de mis cuentas”, acusó.

"Y otra vez, en 1993, después de Roland Garros, estábamos con mi padre en Génova (Italia), y como tenía el día libre antes de jugar fuimos a ver a Mariano Zabaleta (el también tandilense que en las últimas horas corroboró esos maltratos), que jugaba el Avvenire de Milán. Cuando volvemos, paramos en una estación de servicio y me voy a comprar algo para comer y me pongo a hablar por teléfono. Cuando miro para afuera, dos tipos le estaban pegando a mi viejo", contó.

"Entonces salí, pegué dos tortazos, me puse hielo en la mano y seguimos. Al otro día, cuando amanezco tenía la mano que parecía con elefantiasis de lo hinchada que estaba. Después vine para Argentina, ya sabía que tenía algo roto, jugué todo el año infiltrado y muy pocos torneos. Después me operé varias veces y nunca quedé bien. Al día de hoy que todavía tengo la mano sin movimiento. Eso me llevó al retiro”, apuntó, graficando que justamente por defender a su padre debió abandonar el tenis.