¿Por qué la nueva figura de River festeja los goles con el Topo Gigio de Riquelme?
Después de su golazo de picadita a Tigre, en un partido que le terminó dejando a River un sinsabor por el 1-1 y la sensación de que perdió dos puntos, Pablo Solari lo festejó haciendo una celebración que está más identificada con la vereda de enfrente que con la del club de Núñez. Hizo el Topo Gigio que patentó Juan Román Riquelme. Pero, ¿por qué?
El motivo de este festejo de gol no tiene nada que ver con el ídolo de Boca ni con una intención de querer provocar a la hinchada rival. Nada de eso. Posee una trama familiar. Según informó el Diario Olé, cuando Solari, tras un gol, se lleva las manos por detrás de las orejas es para dedicárselo a sus hermanos, quienes lo cargaban (con buena onda) por el tamaño de las mismas cuando eran más chicos.
El 8 de abril del 2001, en una goleada 3-0 de Boca ante River en la Bombonera, Riquelme, después de cabecear al gol el rebote de un penal atajado por Costanzo, inmortalizó un festejo que quedará para siempre en la historia de los Superclásicos. Se clavó en la mitad de la cancha, a la altura del palco presidencial donde se encontraba Mauricio Macri, y mirándolo fijamente -a quien después fue el máximo mandatario de la Nación- le dedicó el gol haciendo el gestito de que no escuchaba lo que le decía: "El Topo Gigio", bautizado por él mismo.
Si bien Solari ya lo había realizado con la camiseta de Colo Colo, de donde provino a mediados de este año, esta fue la primera vez con la Banda. El primero de los tres tantos que ya había convertido se lo dedicó a su abuela, Elva, haciendo una "E" con sus dedos y los otros dos con la típica venia de militar, en honor a su abuelo ya fallecido; de extensa carrera en el Ejército. Después del Topo Gigio, también se mandó este último a modo de extra.
Con cuatro goles en siete partidos y una agilidad con la que, verdaderamente, saca diferencias, Solari se convirtió rápidamente en una pieza insustituible en el once del Muñeco.