La conmovedora reacción de la madre de Del Potro al escuchar una frase de su hijo que la llenó de alegría
"¡No te vayas, Delpo!". El grito se repitió una, dos, mil veces en la noche del Buenos Aires Lawn Tennis Club. Durante la derrota de Juan Martin del Potro ante Federico Delbonis los 4.800 espectadores que colmaron el estadio le pidieron innumerables veces a La Torre de Tandil que no se retirara. No importaba que sus ojos estuvieran viendo que Delpo hacía lo que la maldita rodilla le dejaba y sufría cada drop de su compatriota. No importaba que días atrás haya contado que necesitaba recuperar calidad de vida, que no podía manejar de Buenos Aires a Tandil sin tener que parar a estirar las piernas, que dormía hace más de dos años con dolor. "¡No te vayas, Delpo!", era el grito unánime.
Pero entre los espectadores había una mujer que estaba presenciando un partido oficial de Del Potro por primera vez en su vida. Era su mamá. Patricia Lucas. Y ella tenía una sensación distinta a la que se apoderaba de los 4.800 que estaban en el court central Guillermo Vilas y los millones que lo seguían por TV. Una sensación que brotó de su cara al escuchar a su hijo hablar en medio del dolor, una vez que el 1-6 y 3-6 era pasado.
"Hoy siento que tengo toda la vida por delante y quiero vivir en paz", dijo Delpo, confirmando su retiro. "¡Síiiiii!", gritó Patricia, su mamá, mientras aplaudía al escuchar a Juan Martín. Amor de madre.
Durante sus emotivas palabras al público, Gonzalo Bonadeo le hizo una pregunta incómoda pero periodísticamente necesaria: ¿acabábamos de ver su última función o había más Delpo en el ATP de Río de Janeiro, como él mismo anunció días atrás? Entonces llegó la respuesta que todos sus fanátios lamentaron pero que su madre, como buena madre, festejó.
"Creo que como dije antes, hoy di todo hasta el último punto. Y la verdad es que hoy deseo poder dormir sin dolor en la pierna después de dos años. Es lo que voy a tratar de lograr a partir de mañana porque es muy difícil hacer este deporte con las molestias que tengo", dijo Juan Martin. Y llegó la frase que su madre asintió con la cabeza: "Hoy siento que tengo toda la vida por delante y quiero vivir en paz".
"¡Síiiiii!", gritó Patricia, mientras aplaudía lo que su hijo acababa de decir. Amor de madre.
