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La última parada de la Scaloneta en su camino a la gloria

La historia empezó con un tropezón durísimo y todavía está por verse el final. Sin embargo, pocas veces se disfrutó tanto del trayecto como con este equipo albiceleste en la Copa del Mundo.
26 días después del debut fallido ante Arabia Saudita, Argentina jugará la final de la Copa del Mundo. Foto: EFE
26 días después del debut fallido ante Arabia Saudita, Argentina jugará la final de la Copa del Mundo. Foto: EFE

"Que la gente confíe, no los vamos a dejar tirados". Esas palabras de Lionel Messi tras el golpazo ante Arabia Saudita sirvieron de buque insignia para lo que vino después. ¿Quién habría pensado que, luego del fallido debut, la Selección argentina iba a llegar a la final del Mundial de Qatar 2022? Bueno, los propios jugadores y el cuerpo técnico.

El capitán le pidió confianza a la gente porque sabía de qué estaba hecho este equipo. Esa mañana del 22 de noviembre pasó de ser un muy mal trago, de los peores de la historia, a ser visto como un golpe necesario para volver a empezar. Los goles de Al-Shehri y Al-Dawsari dejaron a un país con la boca abierta, pero todo gran campeón puede resistir hasta los golpes más duros. La caída ante los saudíes provocó que Scaloni pateara el tablero. Afuera Cuti Romero, Paredes y Papu Gómez, adentro Lisandro Martínez, Guido Rodríguez y Alexis Mac Allister. No sería la única vez que el DT cambiaría el equipo.

Los jugadores fueron los primeros en creer en el equipo tras la derrota ante Arabia Saudita.

El paso siguiente fue México. A priori, era el partido más caliente de la primera ronda para la Selección. Sin embargo, las cuotas de presión llegaron a niveles inimaginables tras la derrota en el debut. El tiempo pasaba, Argentina no le podía entrar por ningún lado al Tri hasta que... Messi. No hay otra forma de explicarlo. El 10 frotó la lámpara y metió el que, por ahora, fue el gol más gritado por la Albiceleste. Si el de la Pulga fue el desahogo total, el toque sublime de Enzo Fernández fue el tanto de la alegría. La Scaloneta había enderezado su rumbo y seguía con vida en el Mundial.

Las caras lo dicen todo: la importancia del gol de Messi ante México es difícil de dimensionar.

Sin embargo, tenía otra prueba de fuego ante Polonia. Era ganar o armar las valijas, así de simple. En ese momento de tensión, Scaloni tomó otra decisión que quedaría fija para todo el Mundial: afuera Lautaro Martínez, máximo goleador del ciclo, y adentro Julián Álvarez. Además de la titularidad de Enzo Fernández, el Araña pagó con creces rápidamente. Fue 2-0 ante los polacos con un gol del de Calchín y otro de Mac Allister, uno de los "nuevos" de la era Scaloni que se convirtió en inamovible.

Made in River, pero los disfruta toda la Argentina:

En octavos de final esperaba Australia, rival atípico para una instancia decisiva. No obstante, no fue nada fácil. Cuando Argentina parecía florearse con goles de Messi y Julián, un sorpresivo descuento australiano hizo que los Socceroos vayan con todo por el empate. Allí aparecieron Lisandro Martínez, que más que carnicero fue bombero ese día, y la colosal atajada del Dibu Martínez para salvar a los de celeste y blanco.

El primer gol de Messi en fases finales del Mundial llegó ante Australia.

Llegaron los cuartos de final. "Acá empieza el verdadero Mundial", reza uno de los enésimos clichés mundialistas que existen en la cultura futbolera. Nada más cercano a la realidad: Argentina estaba tranquila con un 2-0 merecido, pero se metió atrás y el "bobo" Weghorst lo empató en un agónico santiamén. Después, el equipo de Scaloni jugó un excelente tiempo extra, no ligó y se fue a penales. Una vez más, el Dibu atajó, bailó y se robó el show al que Lautaro le puso el moño.

Una imagen histórica: Messi y su propia versión del Topo Gigio riquelmeano.
El 1 que usa la 23: Dibu Martínez, héroe total de la Selección argentina.

Cuando todos esperaban a Brasil, apareció Croacia. El gran Luka Modric y su "Last Dance" no iba a opacar al de Messi, que la descosió y se burló futbolísticamente de Josko Gvardiol, el joven defensor que se llevó todos los flashes en esta Copa del Mundo. Un 3-0 categórico en una noche soñada para Julián Álvarez. Fue baile, pero no de jogo bonito, si no de La Nuestra.

Esta vez sí, esta tiene que ser para Argentina.

¿Cómo no nos vamos a ilusionar, si este equipo nos tomó de la mano cuando más hundidos estábamos y nos convencieron de que el tropezón no iba a ser caída? Argentina jugará su segunda final del mundo en ocho años. Una chance más, la última para Messi, tras el dolor que causó Mario Gotze en 2014. Este domingo a partir del mediodía, la Selección juega el partido más importante al que se puede aspirar. Será lo que Dios quiera y, esta vez, D10S va a querer.