El cachetazo a tiempo por el que Argentina está en la final del Mundial
Es un hecho. La Selección argentina está en la final del Mundial de Qatar 2022. Ya pasaron seis partidos con el corazón en la mano, de sufrimiento, de festejo, de cábalas, brujerías y millones de sensaciones por cada hincha que alentó y que alentará al equipo de Lionel Scaloni este domingo 18 de diciembre a partir de las 12 del mediodía de Argentina. Cada uno lo vivió a su manera, y en cada uno está el sueño intacto de que Lionel Messi cumpla con su máximo deseo.
Pero el camino de esta Selección hacia la final inició con un golpe. Un golpazo que a esta altura y hace rato se siente como un cachetazo a tiempo, uno que el equipo necesitaba para despertar. Claro, cómo saber qué habría pasado si Argentina le hubiese ganado a Arabia Saudita 1 a 0 o por goleada, ¿no? Quizás sucedía que hoy estábamos hablando de lo mismo, con la Selección en la final mundialista. Pero, como hicimos muchos hasta ahora, elijamos creer.
Porque en la realidad, Argentina efectivamente perdió 2 a 1 con Arabia Saudita el 22 de noviembre, en el debut de la Copa del Mundo. Y creeme que fue un golpe duro. Era el tercer día de la fiesta futbolera en Qatar, esa que todos los fanáticos vivimos con muchísimo amor, el que tenemos desde nuestra infancia por la pelotita, y Argentina se daba un porrazo monumental. No era para menos.
La Selección venía de 36 partidos sin conocer la derrota, desde aquel 2 de julio de 2019 ante Brasil en las semifinales de la Copa América. Era otra vida. Pasó la pandemia en el medio. Pensalo un poco y seguro que te sorprendés pensando que no te acordabas mucho lo que era ver perder a Argentina. La bautizamos la Scaloneta, con título continental en el Maracaná, una Finalissima fútbol champagne y partidos donde daba muchísimo gusto ver a la Albiceleste. Te reconozco que a mí me parecía que Argentina era un equipo imparable para Arabia Saudita y que ese iba a ser otro de esos encuentros donde nos íbamos a deleitar. Pero a las 9 de la mañana nos desayunábamos un shock tremendo, el primero de una Copa del Mundo que nos regaló sorpresas por doquier y que nos recomendó de movida que no le apostáramos ni un caramelo a que Alemania le ganaba a Japón, por tirar algún pronóstico.
Y seguro que alguna duda entró, porque en la previa Arabia era el rival "más fácil", porque Argentina venía, repito, de 36 partidos sin perder, porque jugaba bien y era un equipo sólido, porque era candidato y por tantas otras cosas. Porque Arabia ganó 2 a 1 y derrumbó cualquier preconcepto. Ya no se gana con la camiseta. En el fútbol nunca está todo dicho y los partidos hay que jugarlos.
La Arabia Saudita de Hervé Renard, que sorprendió a propios y extraños con una táctica ejecutada casi a la perfección, que dio el primer mazazo mundialista, despertó a los expertos y los no tanto de este deporte. A los que pensamos que sabemos algo del deporte más hermoso del mundo y que en realidad sabemos poco y nada. Y también despertó a Scaloni, su cuerpo técnico y el plantel de la Selección argentina, que recibió el cachetazo a tiempo, con los brazos abiertos, un plan de trabajo y ganas de salir a flote.
Ojo, se debe dejar bien claro esto: no es que Argentina subestimara al rival ni que jugara dormido. El conjunto asiático le dejó una marca, la enseñanza de que siempre queda algo para aprender, algo para corregir, algo que Scaloni mencionó varias veces. Y se lo dio a tiempo porque, desde ahí en más, con el invicto histórico quebrado, Scaloni, Messi y todos los líderes que tiene este plantel se reinventaron, fueron de menor a mayor y se reconstruyeron.
Por supuesto que lo sabían dentro de sí mismos, pero reconfirmaron que en el fútbol de hoy cualquiera le gana a cualquiera: que Túnez puede vencer a Francia, que Japón puede dormir a España y Alemania, que Corea del Sur se puede permitir superar a Portugal, y ni hablar de Marruecos. Argentina aprendió lecciones, la suya y la del resto, a lo largo de un camino de seis encuentros contra seleccionados asiáticos, americanos, europeos, oceánicos...
Recordemos también que Argentina era un equipo que llegaba casi de memoria y que, por lesiones, debió reinventarse con caras un poco más nuevas en el ciclo Scaloni, como la de Enzo Fernández, que llegó para no salir, con una personalidad y un talento envidiables, o la de un Alexis Mac Allister que no era titular asegurado y cumplió con creces y hasta con un gol importante. O Julián Álvarez, que tenía poquitas titularidades y es una de las figuras del Mundial.
Argentina, después del cachetazo a tiempo -a tiempo porque si llegaba más tarde te obligaba a armar las valijas-, se reconoció nuevamente como equipo y venció a un bravo México, superó con mayor autoridad a Polonia, supo sufrir con Australia y mostró carácter ante una combativa y por momentos irrespetuosa Países Bajos. Porque cuando le mojaron la oreja supo responder, con coraje, garra y fútbol. Porque ese cachetazo a tiempo llevó a una reacción de toda la delegación, que si me apurás hasta le vino bien.
¿Recordás lo que se sufrió la caída? Si hasta Pablo Aimar no podía contener las lágrimas y tampoco lo lograba después Scaloni en el partido clave ante México... Eran las lágrimas del sacrificio, del trabajo que hizo este cuerpo técnico y toda la Selección argentina para que un partido de fútbol sean siete, y para quedarse en Qatar hasta que se termine el Mundial. Y se logró, porque bien o mal Argentina se quedará hasta el último día.
Vaya si creció la Selección argentina en esta Copa del Mundo. Porque ya era grande y demostró ser gigante, con los pibes, los experimentados y los que cranean desde el banco, a partir de un mal momento. Porque corrigió errores desde la humildad, teniendo que jugar mata-mata desde el segundo partido, despejando las dudas de esa primera derrota. Porque fue cada vez mejor para llegar a la final. Porque tuvo a un Messi capitán, goleador, asistidor, líder, héroe, que llamó a confiar y recordó: "Este equipo no los va a dejar tirados".
¿Que Argentina perdió el primer partido? En el segundo ganó bien, aunque le costó quebrar la defensa rival. ¿Que le costó quebrar la defensa rival? Fue mejor contra Polonia. ¿Que ganaba 2 a 0 contra Países Bajos y se lo empataron? Contra Croacia cerró el partido en el segundo tiempo y le sobraron 20 minutos ante un equipo que venía de bajar a otra candidata como Brasil. Queda el último paso, seguramente el más difícil de todos.
La Scaloneta (con las disculpas del entrenador, que no es fana del apodo) le regaló a los argentinos un boleto a otra final. Será este domingo desde las 12 en el estadio Lusail, el mismo escenario de los duelos ante Arabia Saudita, México, Países Bajos y Croacia. Esta vez, por la Copa del Mundo. Como dijo Leo: "Para intentar que esta vez se dé"...
