Los Pumas y una medalla de bronce sustentada en valores

Los Pumas y una medalla de bronce sustentada en valores

Los Pumas ganaron la primera medalla en unos juegos olímpicos particulares. Cómo es por dentro un deporte que prioriza los valores.

MDZ Deportes

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Los Pumas le dieron a Argentina su primera medalla en estos Juegos Olímpicos; unos juegos diferentes, sin público por la pandemia, y de pobre desempeño en general por la representación nacional.

La joven formación Puma nos dio una alegría grande y es interesante analizar algunos pilares que conforman el sustento en valores, que con alguna habitualidad nos brindan los seleccionados de rugby y especialmente en esta cita olímpica.

Clubes como sustento

Clubes que son asociaciones civiles, que forman rugbiers. Los jugadores que consiguieron medalla de bronce son formados desde niños en clubes, donde exjugadores, con vocación y esfuerzo personal, entrenan a niños y jóvenes, que los fines de semana compiten en sus Uniones locales.

Argentina es de los pocos países que tiene una base amplia de clubes amateurs, donde cientos de socios son activos en trasladar esencialmente los principios y el espíritu del juego, que son la base y lo más trascendente del rugby.

En este deporte son más importante los valores que todo lo demás. Por ello, duele y mucho, el camino equivocado que toman algunos jugadores que, prepotentes, hacen uso de la fuerza en la vida social, incluso llegando al horror cometido por los jóvenes que mataron a golpes a otro concurrente a un lugar nocturno. Estos antisociales, no son rugbiers y no forman parte del mundo del juego del respeto, el autocontrol y la solidaridad, entre sus varios principios.

Los clubes forman personas de bien primero y buenos jugadores consecuentemente. Siempre el espíritu y los valores primero.

Este mensaje es él básico y debe ser reiterado al infinito para erradicar todo tipo de o conducta.

Los rugbiers olímpicos los dejaron bien claro.

Amor a la camiseta

En las citas internacionales Los Pumas saben que representan a cada argentino.

La emoción de la ceremonia al recibir la camiseta celeste y blanca antes de cada partido, es el puntapié inicial del compromiso que asume cada jugador en representar con dignidad y respeto a cada ciudadano argentino.

Eso trasmite también el canto fuerte, convencido y emocionado del himno nacional, previo a cada partido. No hay ahí actitud demagógica o especulativa. Saben Los Pumas que ellos son la Argentina entera en cada partido y con esa convicción lo enfrentan, sabiendo que el resultado es importante, pero no lo esencial.

Lo trascendente es dejar “todo” dentro de las normas y el espíritu, y si se triunfa, la satisfacción es total.

Orgullo de oro

Este equipo debe enorgullecernos y nos dio la primera alegría (no se prevén muchas) de los Juegos. En el torneo hubo algunas circunstancias que vale la pena resaltar.

Argentina enfrentó sucesivamente a los mejores equipos del mundo y al campeón olímpico. Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica, el campeón Fiji y Gran Bretaña sucesivamente figuraron en el fixture afrontado. Tarea muy difícil y sobreexigente.

El triunfo ante Sudáfrica fue titánico y sin antecedentes en el mundo de alta competición del rugby.

Jugar casi todo el partido con un jugador menos, dejó en evidencia la talla del equipo y de cada uno de sus integrantes. Fue la señal y el aviso que yacía en ese grupo algo distinto y superior. Fue una verdadera hazaña deportiva.

El esfuerzo previo

El representativo nacional durante el año previo hizo todo un esfuerzo superlativo personal y colectivo. Se aisló, se apartaron de sus familias y afectos, enfrentó la pandemia con responsabilidad, se entrenaron duro, aportaron de su peculio para viajes, sin aporte de la Unión de rugby ni del Estado inútil.

Todo hecho por ellos, con vocación, responsabilidad y confianza superlativa. Ejemplo y orgullo, en una cita olímpica desteñida para Argentina y en un momento nacional de crisis y desesperanza.

Gracias Los Pumas, nuevamente, por ser modelo de superación y modelo de que es posible, aún en dificultad extrema, lograr resultados positivos, con espíritu y esfuerzo amateur.

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