Argentina campeón: final de ensueño para un grito que estuvo ahogado durante 10.233 días con sus noches

Argentina campeón: final de ensueño para un grito que estuvo ahogado durante 10.233 días con sus noches

Después de 28 años y 6 días, la Selección argentina volvió a gritar campeón y cortó con una larga racha de la mejor manera: ante Brasil, en su tierra y nada menos que el mítico Maracaná. Un acto de justicia para un grupo por el que pocos apostaban y terminó dejando todo por la celeste y blanca.

Lucas Burgoa

Lucas Burgoa

Nadie imaginó aquella cálida tarde del 4 de julio de 1993, cuando Oscar Ruggeri levantó la Copa América en el estadio Monumental de Guayaquil, Ecuador, que la Selección argentina no volvería a gritar campeón durante casi 30 años. La Albiceleste coronaba tres lustros de éxito absoluto con dos Copas del Mundo y dos Copas América, preparando el terreno para la era post Maradona como potencia planetaria.

Sin embargo, a partir de allí comenzó una serie de sinsabores que fueron golpeando el corazón del futbolero argentino de a poco. El doping de Maradona en EEUU 1994 fue el primero y uno de los más dolorosos, pero luego vendría una racha que fue trascendiendo generaciones.

Pasaron nueve ediciones de la Copa América y siete de la Copa del Mundo. Con varias finales jugadas y perdidas, desperdiciando incluso a una de las mejores generaciones de futbolistas de la historia de nuestro país, y que esta noche en el Maracaná pudieron reivindicar todo lo que le dieron a la Selección, representados por tres de sus símbolos más altos: Lionel Messi a la cabeza, Ángel Di María y Sergio Agüero, aunque este último casi sin participación.

Argentina llegó a Brasil con el mote de candidato más por su historia que por su actualidad, y terminó llevándose el título de manera merecida, venciendo nada menos que a la Verdeamarela en el mítico Maracaná, el que llegaba como gran candidato y que comenzó el torneo con un fútbol de alto vuelo que hoy no lo pudo desplegar.

Aunque este equipo generó muchas dudas y recibió críticas despiadadas, entendió desde el principio cómo debía jugar este partido. Y lo jugó como más que una final. Dejando todo y más en el verde césped del imponente domo de Río de Janeiro. Y pasando a la historia.

Fueron 28 años y 6 días de una espera que parecía interminable y que tiene un final de película, porque nada más lindo para la Selección argentina que cortar con esta larga sequía ganándole la final a Brasil y en su casa.

Y fue el desahogo tan esperado para el capitán y mejor jugador del mundo, Lionel Andrés Messi, quien se cansó de ganar títulos con el Barcelona y veía como los campeonatos con la Selección se le iban haciendo esquivos mientras su carrera entra en el sprint final.

Un Messi que mostró otra faceta del liderazgo, no sólo desde lo futbolístico sino también plantándose desde lo verbal, hablándole a todos sus compañeros, entendiendo que no siempre debía hacerse cargo del equipo y dejando la vida dentro de la cancha, como lo hizo en semifinales ante Colombia, terminando el partido con el tobillo ensangrentado.

Esta Copa América debía jugarse en Colombia y Argentina. Tras bajarse el país cafetero, debió jugarse en nuestro territorio. Pero el destino quiso otra cosa. El destino quiso que la Albiceleste levantara el trofeo en casa del eterno rival para agregarle épica a un logro que, aunque a muchos les pese, quedará en la historia.

Pasaron 10.233 días con sus noches y, finalmente, podemos gritar ¡Argentina campeón!

 

 

Temas

¿Querés recibir notificaciones de alertas?