El recuerdo de Omar De Felippe, el DT que estuvo en la guerra de Malvinas: "Era demoledor estar esperando que te caiga una bomba"

El recuerdo de Omar De Felippe, el DT que estuvo en la guerra de Malvinas: "Era demoledor estar esperando que te caiga una bomba"

El entrenador de Atlético Tucumán es uno de los héroes que estuvo en la guerra de Malvinas. A 39 años del inicio de la locura que llevó a cabo la dictadura, recordó sus vivencias en las islas y confesó que "el día que tuvimos que entregar las armas, lloré".

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Este viernes se conmemora en nuestro país el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de las Malvinas, ya que un 2 de abril pero de 1982 comenzaba el conflicto bélico con el desembarco de las tropas argentinas en las islas, una de las tantas locuras que llevó a cabo la dictadura cívico militar y que se cobró varios centenares de vidas.

Hoy, a 39 años de aquel día, el entrenador de Atlético Tucumán recordó sus vivencias. Es que Omar De Felippe fue uno de los tantos jóvenes argentinos que protagonizaron la guerra, como integrante de la compañía Tacuarí del Regimiento 3 de La Tablada.

El DT del Decano pasó 66 largas noches en Malvinas, donde "los bombardeos eran constantes", según recuerda. "Era demoledor sentarte en el piso, prender un cigarrillo, y estar esperando que te caiga una bomba", contó el entrenador en charla con el programa F360, de ESPN.

De Felippe, con el fusil al hombro, junto a sus compañeros Torresin y Fernández.

"Tengo presentes muchos días, porque todos los días pasaba algo. Como el día que nos volaron la casamata en la que vivíamos. Se inundó el pozo y tuvimos que hacer algo sobre el nivel del mar porque el suelo era arcilloso y entraba agua, y llovía todos los días y el frío era impresionante. Y todos los días pasaba algo: tener hambre, lavarte la ropa, limpiar el armamento, soportar bombardeos constantes... Desde el primero de mayo a las 4.40 de la mañana que cayó la primera bomba, todos los días habían bombardeos", agregó.

De Felippe, como casi todos los combatientes, era un pibe cuando le tocó ir a Malvinas. Cumplió 20 años un día después del desembarco y lo que vivió en el Sur lo marcó para siempre.

La situación de vulnerabilidad a la que fueron expuestos lo llevó a que, una vez concretada la rendición y finalizada la guerra, rompiera en llanto. "El día que tuvimos que entregar las armas, lloré", recordó. "Lloré por un montón de cuestiones que nos tocaron vivir, ya estábamos saturados. Necesitábamos que esto terminara. Y sentimos alivio cuando volvimos a Puerto Argentino, pero también sentimos dolor al tener entregar que el arma que en definitiva era lo que había resguardado tu vida".

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