Hay que sacarse el sombrero ante los hinchas de Godoy Cruz

Hay que sacarse el sombrero ante los hinchas de Godoy Cruz

Aunque no ha habido un anuncio oficial, avanzan las obras en el estadio Feliciano Gambarte para que Godoy Cruz vuelva a ser local en su casa después de 16 años, un logro exclusivo de los hinchas que jamás bajaron los brazos para concretar el viejo anhelo de volver.

Lucas Burgoa

Lucas Burgoa

Fue una tarde de sábado. Los hinchas llegaron al Feliciano Gambarte para alentar a Godoy Cruz en la última fecha de un torneo pálido. El equipo de Juan Manuel Llop hizo bostezar a más de uno con un aburrido 0 a 0 ante Tiro Federal de Rosario en el cierre del Clausura 2005 de la Primera B Nacional. Tras el pitazo final y el tradicional cántico del "viejo y glorioso el Expreso", el pueblo Bodeguero se retiró del estadio pensando en el próximo torneo, pero ni el más optimista ni el más pesimista imaginaban lo que se vendría.

El primero, aunque lo soñó, jamás se imaginó que a fin de año estaría celebrando un campeonato, un año después el ascenso a Primera y con el correr de los años las clasificaciones a la Libertadores y a la Sudamericana para plantarse de igual a igual ante históricos campeones como Peñarol, Nacional de Medellín, Palmeiras o Gremio. Impensado.

El segundo, aunque quizá pudo tener una pesadilla, nunca pensó que esa sería la última vez que Godoy Cruz jugaría como local en su propio estadio. Ni se le cruzó por la cabeza que pasarían 16 años sin volver a pisar su casa. Que la dirigencia decidiría abandonarlo y dejarlo más cerca de la demolición que de las ampliaciones que alguna vez comenzaron y nunca concluyeron. Impensado.

Pero sucedieron las dos cosas. El éxito deportivo de Godoy Cruz, que afianzó la plaza para Mendoza en la Primera División y se ganó el respeto de todo el país a fuerza de resultados, sí, pero también de buen fútbol, fue la prioridad absoluta y con el correr de los años se fueron olvidando de su estadio.

Pero no los hinchas. El pueblo Bodeguero se aguantó las primeras temporadas en la máxima categoría jugando en el Malvinas sin chistar, convencido de que se trataba de algo pasajero y esperando siempre el regreso, que se postergó, se postergó y se postergó.

(Foto: Lucas Burgoa)

Sin embargo, de a poco, empezaron a alzar la voz. La renovación del Malvinas Argentinas para la Copa América 2011 obligó a Godoy Cruz a jugar en otro estadio y paradójica y ridículamente lo hizo en San Luis. Casi automáticamente el lema "queremos volver al Gambarte" se hizo bandera y grito de guerra. Viendo que los de arriba hacían oídos sordos, un día decidieron arremangarse y ponerse a trabajar. Si la montaña no va a Mahoma…

De golpe, socios e hinchas del Expreso comenzaron a limpiar debajo de las tribunas, a juntar dinero, a iniciar obras de reparación en las gradas, a colocar el nuevo cierre olímpico, a pintar, a organizar un amistoso contra Gimnasia y Esgrima en el que las tribunas explotaron de gente como en viejas épocas. La vuelta estaba en marcha.

Pero arriba molestó. El gesto fue tomado como una campaña política para desestabilizar y escalar en el poder del club. Y allí quedó el Gambarte, otra vez tirado. Otra vez abandonado a su suerte. La bandera y el grito de guerra se hizo canción: "Todos saben, vamo’ a volver...".

Y llegó 2021, el año del centenario, y la sola idea de pensar que Godoy Cruz, el club más importante del Oeste argentino, celebraría sus 100 años de vida sin poder jugar en su casa, crispaba a más de uno.

Pero de golpe, tan impensado como que pasarían 16 años sin pisar su hogar, se reactivó la vuelta. La imposibilidad de usar el Malvinas, como hace 10 años, por las obras para la Copa América y en un contexto en el que la imagen dirigencial está por el piso debido a las pésimas campañas deportivas de los últimos años, pero principalmente al suicidio del Morro García, al que le soltaron la mano y le dieron la espalda cuando más apoyo necesitaba, no les dejó otra alternativa que oír el reclamo de los hinchas.

Y allí volvieron, una vez más, los mismos de siempre, a arremangarse y poner manos a la obra. Sin ningún interés más que el amor por Godoy Cruz, los tombinos empezaron a llegar de a poco al Gambarte para ayudar en lo que fuera.

Los hinchas pusieron manos a la obra (foto: Subcomisión de Infraestructura y Eventos Club Godoy Cruz)

Limpieza y remoción de óxido y restos de pintura de las butacas de la platea techada, que serán restauradas a nuevo; pintura del muro de contención interno del campo de juego; un retrato gigante del Loco Julio en el tanque de la esquina noreste; el dibujo del escudo en el corazón de la popular que da al Cacique Guaymallén son algunas de las tareas que han hecho los propios socios e hinchas en estos días, según informó la Subcomisión de Infraestructura y Eventos del club, que continúa trabajando en el embellecimiento general del estadio y las zonas de ingreso de los equipos.

De no mediar ningún imprevisto (ni ningún capricho), Godoy Cruz regresará al Feliciano Gambarte el fin de semana del 11 de abril, después de casi 5.800 días, recibiendo a Arsenal. Y el mérito es todo de los hinchas, de los socios, de las agrupaciones, de las subcomisiones y de todos los que jamás bajaron los brazos con un reclamo sincero, legítimo y sin dobles intenciones.

Que nadie se adjudique como un logro personal el hecho de concretar la vuelta porque es todo del pueblo Bodeguero. No se olviden que "a Godoy Cruz lo hace grande su gente". Y hay que sacarse el sombrero ¡Salú salú!

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