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El adiós al ídolo contemporáneo

Hay veces en las que las palabras sobran, pero hay otras en las que simplemente no alcanzan. Hay admiraciones y dolores difíciles de describir.
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Conmoción total. En las últimas horas se desencadenó una tristeza absoluta para todo el mundo del fútbol: se confirmó la muerte de Santiago Damián García. Más conocido como el "Morro", supo ser ídolo indiscutido de Godoy Cruz, pero respetado por todos los apasionados del deporte. 

Noticias difíciles para transmitir si las hay... ¿Cómo encontrar las palabras para describir la admiración y tristeza simultánea de los hinchas del Morro? ¿Cómo hacer una redacción óptima mientras un nudo en la garganta se mantiene imposible de desajustar?

Entre sus logros deportivos se adjudicó ser el máximo goleador del Tomba en la Primera División del fútbol argentino. Pero más allá de las estadísticas que pueden medir su rendimiento como futbolista, generó algo más.

Para muchos fue el primer gran ídolo que pudieron disfrutar y que pudieron ver en vivo. Muchos jóvenes pudieron construir su admiración hacia el uruguayo sin que nadie tuviera que retroceder en el tiempo para relatar alguna que otra hazaña de las que le otorgan el título de ídolo. El Morro era tangible, estaba ahí.

Y para agigantar más su figura, también significó la presencia de una jerarquía absoluta respetada por todo el fútbol mendocino e incluso nacional, del que siempre fue protagonista: ¿o acaso no lo quisieron todos alguna vez en su equipo?

Entonces, no se trata únicamente de reconstruir los números que dejó, sino que hoy nos toca despedir a una persona querida, amada y admirada por millones de personas: hoy nos toca despedir al ídolo contemporáneo del que pudo gozar el deporte de nuestra provincia y que se ganó el respeto de las grandes ligas.

Insisto: las palabras no me alcanzan, las ideas se me nublan. ¡Hasta siempre, Morro! Gracias por dejarnos soñar...