ver más

Los Tordos ganó un partido vibrante y jugará la final del Regional Top 8 con Marista

Por una conversión de Francisco Galdeano, los Pájaros revirtieron una historia que comenzó muy cuesta arriba y derrotaron a Liceo por 32 a 31 en el último minuto de juego.

Los Tordos ganó un partido increíble y jugará la final del Regional Top 8 con Marista. Los Pájaros dieron vuelta un partido que comenzó muy cuesta arriba y, con una conversión de Francisco Galdeano en el minuto final, se quedaron con la victoria por un ajustado 32 a 31 ante Liceo. 

Primer tiempo Clavo: desde entrada todo fue a pedir del conjunto local, la obtención y la efectividad en sus ataques hizo que los locales obtuvieran una ventaja amplia en el score producto de varios tries convertidos, el 31 a 11 fue inesperado para todos ya que a Los Tordos no le salía nada, estaba como dormido y los locales imparables, ni el más optimista pensaba que los visitantes podrían revertir el marcador.

Los Clavos tenían al tercera línea "Huevo" Castro como una de sus figuras, lo mismo que Tomás Videla el fullback que clarificaba todos los ataques liceístas.

Segundo tiempo todo Azulgrana: Los Pájaros empezaron a dar indicios de recuperación cuando desplegaron sus alas y los backs comenzaron a volar, siempre apoyados por Luli Baeck, octavo, que estuvo comandando los embates de Los Tordos.

Los visitantes empezaron a adueñarse de la pelota, pero cuando atacaba les costaba penetrar la defensa local, como así también tuvieron errores en los pases, el tiempo iba pasando y era difícil imaginarse como terminaría el partido. Pero el espíritu, las ganas y los cambios que le dieron dinámica y oxígeno al equipo hicieron que se fueran acercando en el score.

Finalmente cuando se llegó al minuto 40 de la segunda parte, con el tanteador 31 a 25, los visitantes se pasaron la pelota de lado a lado y sobre el costado derecho se mete ganando metros el fullback Matías De Paolis que le cede la pelota al wing Francisco Cassone quien termina apoyando con dos marcas encima. El tanteador quedaba 31 a 30 y cerca de la bandera el pateador “Canario” Galdeano tenía que meter la conversión para ganar el partido.

Pero el zurdo con buen pie lo hizo y la pelota pasó entre medio de los postes, el árbitro decretó el final del partido y el delirio, los corazones explotados, la emoción a flor de piel que se apoderó de todos los hinchas azulgranas y hasta los mismos jugadores fueron a abrazar a su pateador que con su habitual desparpajo los miraba como si fuera una pelota más que había metido a lo largo de su carrera como rugbier. Los Tordos jugará su cuarta final seguida y contra Marista, el último campeón.