El fútbol argentino y una década de dominio a pesar del fútbol argentino

El fútbol argentino y una década de dominio a pesar del fútbol argentino

Arranca otra semana histórica para el fútbol argentino, con cinco equipos en las semifinales de los torneos más importantes del continente. A pesar del desastre dirigencial, nuestro país cumple una década dominando a nivel continental.

Lucas Burgoa

Lucas Burgoa

El fútbol argentino da comienzo a una semana que quedará en la historia. Es que cinco equipos de nuestro país iniciarán su serie de semifinales en los dos torneos continentales más importantes: Boca y River en la Copa Libertadores, por un lado, y Lanús, Vélez y Defensa y Justicia en la Copa Sudamericana, por el otro, cumpliendo una década de dominio por estas latitudes a pesar del desastre dirigencial que se vive desde hace años y que se profundizó con la muerte de Julio Humberto Grondona, en 2014.

Don Julio nos dejó el monstruoso torneo de 30 equipos y tras su fallecimiento se sucedieron la anómica presidencia de Luis Segura, el papelón del 38 a 38, una olvidable Comisión Normalizadora y la gestión de Chiqui Tapia, con un inentendible doble comando al crear la Superliga, presidida por Mariano Elizondo, y luego su disolución para inaugurar la Liga Profesional, a cargo de Marcelo Tinelli, que desde su creación hace pocos meses ya ha protagonizado varias polémicas, con una disputa de poder con Rodolfo D'Onofrio y Jorge Ameal que reveló que no está claro quién es el que manda.

A todo eso, vale sumar también las gestiones internas de cada club, donde las deudas no paran de crecer, los proyectos a largo plazo no existen y los entrenadores entran, salen, se van y vuelven como por una puerta giratoria.

En ese contexto, el fútbol argentino lleva diez años ininterrumpidos dominando a nivel sudamericano. Desde 2011 hasta la fecha, en todas las ediciones de la Copa Libertadores hubo, como mínimo, un argentino al menos en las semifinales; mientras que en la Sudamericana 2018 fue el único año sin argentinos entres los cuatro mejores.

Para repasar: en 2011 Vélez fue semifinalista de la Libertadores, en 2012 Boca fue subcampeón, en 2013 Newell’s llegó hasta semifinales, en 2014 San Lorenzo fue campeón, en 2015 se consagró River, en 2016 Boca llegó a semis, en 2017 River y Lanús fueron semifinalistas y el Granate terminó siendo campeón, en 2018 River le ganó la final a Boca, en 2019 hubo Superclásico en semis y River fue subcampeón y en la actual edición, otra vez Boca y River están en semifinales y podrían reencontrarse en la final.

Boca y River, una vez más, en semis de la Libertadores.

Mientras tanto, en la Sudamericana podríamos empezar la cuenta en 2010 con Independiente campeón, para seguir con Vélez semifinalista en 2011, Tigre subcampeón en 2012, Lanús campeón en 2013, River campeón en 2014 tras eliminar en semifinales a Boca, Huracán subcampeón en 2015 luego de eliminar a River en semis, San Lorenzo semifinalista en 2016, Independiente semifinalista en 2017, Colón subcampeón en 2019 y en la edición actual Lanús, Vélez y Defensa y Justicia en semifinales, con al menos un argentino asegurado en la final.

Los resultados demuestran que nuestro fútbol sigue siendo una fuente inagotable de talentos, tanto de futbolistas como de entrenadores, y que pese al desmadre dirigencial Argentina sigue siendo un faro para el continente sudamericano.

La calidad técnica, por un lado, sumado al amor propio y al espíritu competitivo del futbolista argentino, hace que nuestros equipos sigan dominando el continente codo a codo con Brasil, sin dejar de lado los problemas económicos que hacen que nuestros jugadores emigren cada vez más jóvenes en busca de un mejor porvenir para ellos y sus familias.

Esa situación hace que los mejores exponentes de Argentina, esos que luego serán los encargados de defender la camiseta de la Selección, jueguen en su mayoría en el exterior. Aún así, con esa sangría y con los futbolistas de élite jugando no sólo en Europa, sino también en ligas de menor fuste como la MLS, los clubes argentinos llevan diez años metidos en la conversación por la gloria continental.

Lamentablemente, en el ámbito institucional todo sigue siendo muy desprolijo y basta con ver la organización de los torneos, que cambian año a año, para entender que la improvisación gana por goleada.

El fútbol argentino sigue siendo un diamante en bruto y si los encargados de manejar sus riendas llevaran adelante sus roles con profesionalismo, compromiso, capacitación permanente y comenzaran a dejar sus egos de lado, principalmente, el potencial a nivel competitivo sería inimaginable.

Mientras tanto, el fútbol argentino lleva una década ininterrumpida dominando el continente. A pesar del fútbol argentino.

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