El desgarrador relato de una surfista que fue secuestrada, golpeada y abusada sexualmente

El desgarrador relato de una surfista que fue secuestrada, golpeada y abusada sexualmente

Se trata de la australiana Carmen Greentree quien contó el calvario que vivió durante los dos meses. La mujer, de 37 años, aseguró que escribir y publicar su historia la ayudó a superarlo.

MDZ Deportes

MDZ Deportes

Un año sabático, terminó siendo una verdadera pesadilla para Carmen Greentree. Viajó a la India con la intención de realizar un curso en la capilla del Dalai Lama en Dharamshala, sin imaginar que ese 2004 iba a quedar marcado a fuego en ella pero por una razón totalmente diferente: fue secuestrada durante dos meses donde sufrió agresiones y violaciones repetidas veces.

"Durante 7 años de mi vida estaba dedicada al 100% en convertirme en surfista profesional. Desde que me levantaba hasta que me iba a dormir, estaba centrada en ser campeona del mundo de surf. Nada me importaba más que eso", relató Greentree en la presentación de su libro 'A Dangerous Pursuit of Happiness' (Peligrosa búsqueda de la felicidad).

En 2003 vio como su sueño se rompía en mil pedazos al no poder clasificarse para el Tour del Campeonato Mundial. Decidió viajar a la India y conoció a Rafiq Ahmad Dundoo, un residente indio que le ofreció viajar a Srinagar, Jammu y Cachemira en avión para que su llegada a Dharamshala fuera menos cansada, y su vida se vio marcada para siempre.

Dundoo la convenció para pasar una noche en su casa porque era "más seguro", pero era un engaño. "Pensé que jamás escaparía de ese bote, que moriría allí de una u otra manera", cuenta y agrega: "Cada vez que trataba escapar recibía golpes, y a la que me rendí, fue la primera vez que me violó, no podía pelear más y sabía que no iba a detenerse".

"Perdí la cuenta de las veces que me violó. Lo he bloqueado tanto que ya no recuerdo la mayoría de los ataques. Era un hombre sin escrúpulos morales y claramente no le importaba. Me mostró que tenía la intención de hacerme daño y no sintió ni una pizca de culpa por lo que me estaba haciendo. Estaba completamente rota, ya ni siquiera era yo. Existía como un caparazón en mí", cerró. 

La pesadilla terminó gracias a dos factores, a una llamada de una amiga cercana que avisó a la policía que podría estar en peligro, y a que el secuestrador, la obligó a llamar a sus padres, lo que sirvió a la policía para localizarla. Greentree, madre de tres hijos, señaló que escribir este libro le ha ayudado a superar la experiencia traumática, además de que también ha servido para que otras personas que han sufrido alguna experiencia similar se animen a contarlo.

 

Temas

¿Querés recibir notificaciones de alertas?