Casillas contó lo que le dijo a Xavi luego de ganar todo con España

Casillas contó lo que le dijo a Xavi luego de ganar todo con España

El arquero contó la reacción que tuvo con el volante tras la consagraciones en las Eurocopas y el Mundial en Sudáfrica 2010.

MDZ Deportes

MDZ Deportes

Dos veces encaró Arjen Robben a Iker Casillas en la noche del 11 de julio de 2010. En una llegó agotado y sin ventaja para superar al portero español. En la otra se pararon por unos segundos los corazones de todos los españoles. La final pasaba un minuto de la hora cuando Sneijder descubrió la carrera de Robben a campo abierto entre Capdevila y Piqué. Quedaban cara a cara uno de los futbolistas más fiables en una acción de ese tipo y el portero que había hecho de los uno contra uno su mejor virtud.

Ganó Iker con, como dice Xavi, "la parada de su vida". Robben golpeó con todo a favor. Se perfiló a su lado bueno, remató con su zurda afilada, ajustó al lado contrario del elegido por Casillas para tapar huecos. Pero le falló algo: la velocidad del 1 de España para sacar a la desesperada su pie derecho. Lo suficiente para que el balón tocara la bota de Iker y se alejara de la red española. Las manos a la cabeza de Robben forman parte de la leyenda negra de Holanda en las finales de los Mundiales. Como el remate al palo de Rob Rensenbrink en el minuto 90, con 1-1, en Buenos Aires en 1978.

Lo ocurrido en esa jugada lo explica para el portal MARCA Walter Zenga, el portero italiano que posee desde 1990 el récord mundialista de minutos sin recibir goles: 517 (Caniggia le marcó en 1990 en las semifinales del Mundial de Italia para el 1 a 1 que luego terminaría con la clasificación por penales del conjunto que lideraba Diego Maradona). "Es fácil. Casillas era uno de esos porteros que cuando el delantero le encara, aunque sea uno de la calidad de Robben, piensa que son más las opciones de que se la pare que de marcar. Son muy pocos los que llegan a eso. Iker pertenece a esa raza", afirma el italiano.

Una parada para toda la vida

Esa parada es una parte clave de la final, el momento en el que todo pudo cambiar. Pero ahí estaba El Santo para obrar el milagro y devolver el riego sanguíneo a millones de españoles. "Recuerdo más la parada de Robben por lo visto en la tele. Intenté aguantarle al máximo y logré sacarle el remate con la puntera. Aún la vivo con tensión. Él tenía todas las de ganar, pero por suerte aguanté y me dio tiempo a sacar el pie. En cuanto sentí que me daba la pelota ya sabía que no era gol", rememora Casillas 10 años después cuando su mente regresa al Soccer City y se imagina en la zona del campo en la que se vio frente a frente con Robben.

Es la parada del Mundial. La colocada en el lugar más especial de la colección de obras maestras de Iker. Se le acercan los penaltis detenidos a Italia en la Euro 2008 o el minuto de gloria en la final de la Champions de 2002 en Glasgow ante el Bayer Leverkusen. Pero nada es comparable a un Mundial. "Somos conscientes de que hemos ayudado a una época histórica de nuestro fútbol. La gente nos lo agradece por la calle. Lo que se vivió fue increíble. Daba igual que fuera Madrid, Barcelona, Valencia, Málaga o Sevilla. Notamos que habíamos hecho feliz a todo un país y sacado a la calle a todo tipo de gente. No importaba su condición económica o social", explica el capitán de la selección española campeona de todo, el del ciclo de oro.

La triple corona

Las manos de Iker Casillas son patrimonio del fútbol. No del español. No del europeo. Del mundial. Son las únicas que han levantado la copa del mundo (2010) y dos veces la Eurocopa (2008 y 2012). Capitán entre capitanes desde que el uruguayo José Nasazzi levantara el 30 de julio del 1930 el primer título de campeón el mundo. Iker es la máxima representación de una generación única en la historia del balompié universal, la de los tres títulos, la del cambio de ser la dolorosa cada dos años a dominar el mundo.

Si en sus manos tuvo la copa del mundo tuvo mucho que ver la fuerza del grupo tras la derrota inicial en Durban. "Era un equipo muy cabezón y fue a morir con sus ideas tras perder con Suiza, un partido con el que sigo alucinando con lo que se dijo y con las críticas. Para mí fue, con el de Alemania, el mejor partido que jugamos. La unión de aquel equipo, de aquel vestuario estaba fuera de lo normal", rememora Iker.

Dos recuerdos únicos

De lo vivido allí, en Sudáfrica y tras la final, Iker elige dos momentos: "Uno, que logramos convencer a Puyol para que siguiera con nosotros, porque había decidido dejar la selección tras el Mundial. El otro, al acabar el partido. Estábamos sentados Xavi y yo en la valla en la que ponía Congratulations, le miré y le dije muy serio: "¿Y ahora qué nos queda, si ya lo hemos ganado todo?". Pero aún les quedaba la Euro de 2012.

De esa trilogía española no es fácil elegir, pero a nivel sentimental Viena es un momento único para los que rompieron muros. Como Iker: "El Mundial es la leche, lo que has soñado y visto desde niño, el trofeo que veías en las manos de los gigantes del fútbol. Pero la Euro 2008 tiene un algo especial, es donde empezó todo esto, lo que cambió nuestra historia. Aunque es verdad que lo que se vivió en España al ganar el Mundial superó lo de la Eurocopa".

Todo eso se resume en el gol de Iniesta: "El gol de Andrés es el gol de todos. Un gol buscado durante tantísimo tiempo por muchísima gente que caía en una desgracia continua en el fútbol. Somos un país de fútbol y que nuestra selección no hubiera conseguido unos éxitos más allá de los éxitos de los Juegos Olímpicos del 92 o la Eurocopa de 1964... Hablamos de mucho tiempo atrás, hay gente que ni había nacido y otros ni se acuerdan. Y los Juegos, siendo un gran logro, es un título que lo logra la sub 21, no tiene la misma trascendencia. Este Mundial lo que supuso fue un alegrón inmenso. Poner tu nombre entre los campeones del mundo, esa estrella, significa mucho. Por eso el 11 de julio es el Día del fútbol español". Palabra de Iker.

 

Temas

¿Querés recibir notificaciones de alertas?