Perdónelo, doña Celia, no va a volver a pasar

Perdónelo, doña Celia, no va a volver a pasar

Lionel Messi le hizo un emotivo homenaje a Diego Armando Maradona que sorprendió al mundo y sirvió para zanjar la polémica sobre una supuesta lucha de egos entre ambos. Por primera vez en 17 años de carrera, la dedicatoria al cielo de la Pulga no fue para su abuela Celia.

Lucas Burgoa

Lucas Burgoa

La niñez de Lionel Messi estuvo marcada por su devoción por la abuela Celia. Como casi todas las abuelas, esas que encauzan todo su amor para sus nietos, a doña Celia jamás le salió un "no" de su boca para los más chiquitos de la familia, y mucho menos para Leo.

En esa infancia marcada por el amor de su abuela, con apenas 6 años, Leo fue llevado al Coloso del Parque Independencia para disfrutar de la llegada a Newell’s del ídolo de su papá, Jorge, y fue el encargado de hacer jueguitos en la previa mientras desde la tribuna le cantaban "Maradooo… Maradooo..." deslumbrados por la habilidad de una pulguita que no llegaba al metro de estatura.

Cuatro años después, la niñez de Lionel Messi se terminó. Cuando tenía 10 años (10, vaya paradoja del destino), doña Celia falleció y esa pérdida lo marcó para siempre. Leo jamás pudo superar la muerte de su abuela y apenas tres años después, sin nada que perder, decidió mudarse a Barcelona en busca de un futuro mejor, para él y su familia, una decisión que a cualquier adulto le haría temblar las piernas.

Allí deslumbró a todos y desde que empezó a romperla en el primer equipo Culé, cada vez que marca un gol se persigna, mira al cielo y lo señala con los dedos índices de ambas manos. El festejo con dedicatoria, repetido cientos de veces, es para doña Celia.

El festejo típico de Leo.

Sus actuaciones hicieron inevitable la comparación con Diego Maradona y desde los primeros días de su carrera Leo carga con una mochila difícil de llevar. Aunque el debate futbolero es interesante, Messi sufrió la exigencia de algunos sectores de la prensa que muchas veces hicieron esa comparación con mala intención.

Sin embargo, el amor entre los 10 siempre fue mutuo. Leo creció viendo junto a sus primos los VHS que tenía grabados su papá. En una charla con la periodista Cristina Cubero, citada en la biografía oficial del crack rosarino escrita por Guillem Balagué, Messi contó que Maradona "para los argentinos es mucho más que un futbolista y yo, desde pequeño, me iba a casa de mis primos y lo primero que hacíamos era sentarnos a ver sus goles contra Inglaterra. Yo crecí viendo sus goles en cintas de video. El saludo era: 'Vamos a ver los goles de Maradona'".

Aunque a Messi jamás se le escapó públicamente una crítica para el Diego, Maradona sí cuestionó alguna que otra vez a Leo, pero siempre hablando de fútbol. Esas declaraciones fueron usadas para presentarlos como enemigos cuando nunca lo fueron, y con el correr de los años el Pelusa no hizo más que expresar su devoción por el 10 del Barcelona.

"Yo no respondo a la pregunta '¿Maradona o Messi?'. En todo caso, respondo 'Maradona y Messi'", dijo el Diego en su libro "México 86 - Mi Mundial mi verdad", donde además, fiel a su estilo, consideró que "las comparaciones que se hacen me parecen pelotudas. Porque las hacen los anti Maradona o los anti Messi. Y entonces a él le dicen que es un catalán que no sabe el Himno y a mí que soy un drogón".

Hace exactamente un mes, día en el que Diego cumplió 60 años, Messi no lo saludó públicamente en sus redes sociales como sí hicieron otras figuras del fútbol mundial, y otra vez muchos aprovecharon para echar más leña al fuego de esa supuesta enemistad entre ambos.

Ayer, cuatro días después de la muerte del astro del fútbol mundial, Lionel Messi anotó en la goleada del Barcelona al Osasuna y conmovió al mundo al sacarse la camiseta para mostrar que debajo de la pilcha Blaugrana llevaba puesta la casaca de Newell’s con la que jugó Maradona a comienzos de la década del 90, la misma que usó ese día que su papá Jorge lo llevó al Coloso para recibir al campeón del mundo.

Con la 10 de Maradona, Messi se besó las manos mirando hacia el firmamento y señaló para darle el último adiós al eterno capitán de la Selección argentina. Por si a algún desprevenido le quedaba alguna duda del amor del 10 por el 10, por primera vez en 17 años de carrera profesional, la dedicatoria al cielo no fue para su abuela.

Perdónelo, doña Celia, no va a volver a pasar.

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