La decisión de Messi: Barcelona o Manchester City, ¿qué le conviene a la Selección argentina?

La decisión de Messi: Barcelona o Manchester City, ¿qué le conviene a la Selección argentina?

En poco más de un mes, Lionel Messi tendrá la libertad para dar el portazo en Barcelona e irse al Manchester City, principal candidato a llevárselo si se concreta su salida. En dos años jugará su último Mundial y la decisión que tome será clave para su futuro con la Selección.

Lucas Burgoa

Lucas Burgoa

Los brazos en jarra, la cabeza gacha y la mirada perdida. La postal, que hasta hace algunos años parecía impensada en Barcelona, se repite una vez más este sábado y empieza a ser habitual. A Lionel Messi, el ídolo máximo, el capitán indiscutido, se lo ve abatido, desganado, harto, y en poco más de un mes tendrá la libertad total para decir "hasta acá llegué", dar el portazo y ponerle fin a un matrimonio de 17 años que comenzó como un idilio, se afianzó, vivió sus años dorados y, preso de la nostalgia, no supo revivir la llama de la pasión.

Pero el amor sigue intacto, y por eso en Cataluña aún quedan esperanzas de que la Pulga decida intentarlo una vez más, como tantas veces lo hizo con la camiseta de la Selección argentina, que de a poco se ha ido alejando de su dependencia absoluta del número 10, pero lo sigue necesitando.

En el horizonte aparece el Manchester City de Pep Guardiola, el gran mentor del crack rosarino, quien nunca más pudo volver a levantar la Champions League desde que decidió seguir por otro camino diferente al del mejor futbolista del mundo, y esa opción ilusiona a los más futboleros con la posibilidad de volver a ver la dupla DT/jugador que revolucionó el planeta fútbol.

Y en ese contexto es que vale preguntarse qué le conviene a la Selección argentina: que Messi se quede en el Barcelona para seguir intentando llevarlo a la cúspide mundial, a riesgo de que las cosas no salgan bien y siga sumando frustraciones que influyan en su estado anímico; o que por primera vez cambie de equipo, lo que además implicaría mudarse de país y adaptarse a otra liga y a otro idioma, corriendo el mismo riesgo de fracasar, pero ante la posibilidad inmejorable de volver a motivarse con un desafío atrapante.

En los últimos partidos disputados con la Selección nacional quedó claro que Leo ya no tiene la explosión de los 25 años, un signo lógico del paso del tiempo, pero su calidad sigue siendo la misma y no hay que desaprovecharla. En la mano del técnico estará encontrar cuál será el mejor rol del 10 en el equipo para mermar las ventajas que pueda llegar a dar y, además, buscarle un socio que rompa con el ritmo de los partidos como solía hacerlo él mismo en su época de esplendor.

Ronald Koeman ha decidido ubicar a la Pulga como una especie de enganche, por detrás del tridente de ataque que tiene hoy el Barcelona con dos rapiditos como Pedri y Dembélé, más la presencia de Antoine Griezmann, con quien no termina de armar una sociedad que le rinda frutos al equipo. Sin embargo, Leo sigue teniendo altibajos ya que parece faltarle un socio en la mitad de la cancha, rol que cumplió muy bien el martes pasado Giovani Lo Celso en Perú, aunque es muy probable que la baja de su rendimiento tenga que ver con su estado de ánimo y su hartazgo en el Culé.

Una mudanza al Manchester City significaría, para empezar, un cambio de aires que puede ser vital para renovar sus ganas de seguir compitiendo en el máximo nivel; y en segundo lugar, el reencuentro con el entrenador que supo sacar su mejor versión y que, además, supo leer sus momentos para pararlo en distintos lugares de la cancha, revolucionando todo en aquél recordado clásico ante Real Madrid en el que decidió ponerlo de "falso 9".

Aunque a la Selección argentina nunca le salió bien eso de copiar al Barcelona para buscar el mejor rendimiento de Messi, un hipotético reencuentro con Pep Guardiola podría significar la posibilidad de encontrarle un nuevo rol a la Pulga en este momento de su carrera en el que la explosión y la velocidad ya no son su fuerte, algo que podría ser clave para que vuelva a ganar en confianza y se afiance definitivamente como conductor.

El 2021 va a ser un año clave para la Albiceleste, que podría jugar un máximo de 18 partidos a lo largo de todo el año entre Eliminatorias y Copa América, lo que significaría un desgaste sin precedentes para Leo sumándole todo lo que juegue en su club, sea el Barça o el City, por lo que cada decisión será fundamental para evitar que ese trajinar no siga socavando su estado de ánimo y, de la mano, su rendimiento deportivo.

En la cabeza de Leo seguramente todo esto también juegue un papel importante a la hora de tomar la decisión que desde fines de agosto tiene en vilo al planeta fútbol. Después de todo, en dos años será El Último Baile... y todavía sueña con levantar el trofeo más preciado.

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