Godoy Cruz, un equipo verde y de otra categoría

Godoy Cruz, un equipo verde y de otra categoría

El Tomba perdió 23 de los últimos 30. Se hunde en la tabla. No encuentra respuestas. La dirigencia se relaja.

Ariel Fernandez

Ariel Fernandez

El presente de Godoy Cruz es crítico. Lo peor es que esta situación se da desde hace un par de años. 

El Tomba arranco la Copa de la Liga Profesional con tres derrotas en fila: Rosario Central, Banfield y River. Sigue sin levantar cabeza y está claro que si no fuera por la impresentables decisiones y golpes de timón sin sentido y demás barbaridades que suceden en la AFA, como la eliminación de los descensos, el equipo mendocino estaría jugando en la Primera Nacional. Es verdad que nadie tiene la bola de cristal y no se puede asegurar lo que hubiese pasado. Aunque todo da a entender que la bajada de categoría era una fija, antes o después.

Pero para la dirigencia de Godoy Cruz pareciera que todo marcha a la perfección. Claro, al no haber descensos se relajaron. Pero no se dieron cuenta que están dilapidando el prestigio de una institución o equipo que ellos mismos, junto con otro tanto de dirigentes, supieron construir a base de buenas decisiones y consecuentemente de resultados deportivos óptimos. 

Una situación que es caótica por donde se la mire. Godoy Cruz atraviesa un pasado reciente y un presente de principiante. 

La figura que no juega, refuerzo no refuerzan, pibes que ya no son tan pibes y no logran acomodarse definitivamente, otro técnico sin experiencia, una millonaria inversión en inferiores que no dan su fruto esperado. 

De los últimos 30 partidos, el Expreso perdió 23, con diferentes entrenadores y también diversos justificativos sin sentido. Lo cierto es que el equipo está mal, no levanta y encima pareciera no haber perspectivas de que algo pueda cambiar en el futuro próximo. 

El pasado partido ante River debe haber sido uno de los más sencillos enfrentamientos con el Millonario desde que el Tomba está en Primera División. Ante un conjunto de Marcelo Gallardo diezmado y con la cabeza puesta de lleno en la Copa Libertadores de América. Con todo eso, los de Diego Martínez pecaron de equipo “verde”. Decisiones mal tomadas, errores infantiles, etc. Hizo acordar a aquel equipo Bodeguero de los primeros años que se trataba de adaptar a la categoría y a la nueva normalidad, como se dice ahora en tiempos de pandemia. 

La relajación es el peor de los síntomas, al menos en cuanto a fútbol hablamos. Godoy Cruz parece vivir en una burbuja, pero no en una sanitaria, sino en una de desidia total. Deja que todo fluya. Pero así está, penando en el fondo de la tabla y sin un respirador cercano.  

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