Gimnasia, de la bronca al desahogo
Gimnasia y Esgrima comenzó 2019 sabiendo que debía mejorar jugando como visitante y mantener lo logrado como local en la primera parte del torneo para poder lograr cuanto antes su primer objetivo, el de la permanencia, y con ello apuntar al sueño de pelear por el ascenso a la Superliga.
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El arranque del Lobo fue empatando ante Los Andes, pero por cómo se dio el partido, que ganaba por dos goles, los jugadores sintieron ese primer paso como una derrota. La bronca no la ocultó nadie y se juraron mejorar para ganar en la primera presentación del año en casa.
Después de aquella igualdad en Lomas de Zamora, uno de los más críticos fue Patricio Cucchi. Al Pato no le salió una contra el Milrayitas y reconoció que no había estado a la altura del partido. No puso como excusa que acababa de recuperarse de una lesión y masticó la bronca durante toda la semana.
En el horizonte tenía la primera actuación en Mendoza, recibiendo a Central Córdoba. Y allí pudo descargarse de la mejor manera, anotando los dos goles del partido. Y de su mano se descargó todo Gimnasia: los jugadores, el cuerpo técnico y los hinchas.
Cucchi fue la gran figura de un Gimnasia que dominó a los santiagueños a lo largo de todo el partido, y lo hizo como mejor sabe: siendo contundente en el área rival.
El Pato encontró grandes socios en el Víctor Legrotaglie como Matos y Oga, quienes lo asistieron para abrir el marcador y para cerrarlo, respectivamente, y pudo sacarse el sabor amargo de lo sucedido una semana atrás.
Con el doblete logrado ante Central Córdoba, el delantero del Lobo se subió a lo más alto de la tabla de goleadores del campeonato con nueve tantos, igualando a Pablo Vegetti de Instituto.
Y el mejor compañero del goleador en este torneo parece ser, como si aún siguiera jugando, el Víctor Legrotaglie. Pero esta vez no el ídolo máximo de la institución, sino el estadio que lleva merecidamente su nombre.
Es que, jugando en Mendoza Cucchi, ha logrado gran parte de su producción goleadora. De los 9 tantos marcados hasta ahora, 8 los hizo en el parque General San Martín, y sólo una vez pudo gritar como visitante, ante Quilmes en el 1 a 1 de la fecha 6.
El fin de semana que viene el Lobo visitará a Almagro con el objetivo de lograr su primera victoria como visitante en el torneo, la principal deuda de esta temporada. Tras el gran triunfo de ayer no habrá bronca para canalizar, pero sí el desafío de sostener el buen funcionamiento colectivo para empezar a soñar en grande.


