ver más

Tomba, no te merecés estos papelones

Godoy Cruz cayó en la Bombonera pero, lejos del resultado, protagonizó otro hecho bochornoso para su historia.

Era julio de 2006, Godoy Cruz recién arribaba a primera división tras la final con Nueva Chicago. En su preparación, recibió a Boca Juniors en el Malvinas Argentinas. El Tomba cayó ese día 1 a 0 con gol de Morel Rodríguez, en un partido en el que Fernando Gago asomaba como la gran figura y con Alfio Basile en el banco Xeneize. 

Antes de arrancar el torneo, Godoy Cruz, novato en la categoría, dejaba una mancha. Fue esa tarde noche del 16 de julio cuando, con una gran improvisación, el Tomba daba la nota. Con los cambios que realizaba Juan Manuel Llop, se comenzaban a ver desprolijidades. En el Tomba habían pegado los números de las camisetas con cinta adhesiva. Fue la primera vez que el Expreso mostró su costado amateur. La última fue ayer.

Pasó una década de aquella cuestión que llamó la atención, como también la falta de un cartel electrónico, entre otras. Con casi la finalización del torneo de Primera, había que ver al cuarto árbitro haciendo malabares con los 50 carteles sobre el piso a la hora de hacer una modificación.

La memoria humana trabaja y asocia. Ayer, ante Boca en la Bombonera, una vez más, el hincha de Godoy Cruz sintió vergüenza y una "chastrinada" quedó en boca de todos.

Desde que llegó, Gabriel Heinze nunca pudo estar sentado en el banco de los suplentes de Godoy Cruz. Y tampoco lo estará en un corto plazo. Claro, el ex jugador de la Selección argentina está arrancando su carrera estudiantil de entrenador y aun debe muchísimas materias para que pueda dar indicaciones pegado a la línea de cal. Insólito. Pero más insólito es poder entender a la dirigencia de Godoy Cruz y en particular al presidente del club, José Mansur, que lo trajo. ¿Se imaginan confiándole a un estudiante de medicina de primer año una operación de corazón? ¿O a un pibe que está arrancando ingeniería los planos para nuestra casa?

Godoy Cruz se caracterizó por optar por entrenadores novatos, de poca experiencia. En definitiva, baratos. Omar Asad, Diego Cocca, Carlos Mayor, etc. Hasta ahí, podría estar todo bien. Pero, traer a un tipo que ni siquiera es entrenador, es mucho. 

Ayer, con la expulsión del ayudante de Heinze, Julio Vacarí, el banco de suplentes quedó acéfalo. Sin indicaciones. Ni siquiera se realizó una modificación en todo el partido. ¿Ganó el Tomba? No, no, perdió. Inentendible. Inexplicable. De una improvisación poco seria. 

De aquella vez de las camisetas con cinta, a esta con un banco desolado. Pasaron 10 años y los papelones siguen siendo protagonizados por este club, por esta institución que lejos está de merecerlos.