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La Lepra goleó y mantiene sus chances de salvación
Jugando un gran partido, Independiente Rivadavia venció por 3 a 0 a Patronato de Paraná, con goles de Caballero, Bazán y Lorenzo. A pesar del triunfo, los Azules siguen en zona de promoción y complicados.
Independiente pudo de una vez por todas respirar y aliviar su situación compleja y difícil por el promedio, al obtener un triunfo por 3 a 0 en casa ante su gente. Fue el Bautista Gargantini, el escenario propicio para que el equipo conducido por Jorge Ghiso sumara una victoria que da aire para afrontar lo que se viene.
La tarde fue de dominio absoluto para el local, el cual se encontró con un rival que salió a buscarlo debido a que de ganar podía aspirar a un lugar por las promociones de ascenso. Esto abrió espacios y facilitó las cosas para los de Ghiso, quines salieron con la mente puesta en obtener un triunfo; sin desatenciones y tomando el encuentro como una final, el cuadro Azul construyó momentos de buen fútbol.
Más allá de algunos sobresaltos en el arco propio, Independiente fue más. Buscó en los pies de Gonzalo Bazán y Mauricio Ferradas los caminos para abrir el marcador; fue justo el "Lalo" quien marcó el camino de los tres puntos.
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Bazán fue uno de los estandartes del triunfo Leproso. |
Y Patronato, que tenía toda la confianza como para llevarse algo de Mendoza, se apagó y no pisó más el cuadro mayor del pórtico custodiado por Ayala por lo menos en el tramo inicial.
Cuando se iban los primeros 45 minutos, la marca negra de la tarde la dejó el árbitro del partido Luís Álvarez, y su asistente número uno, que no convalidaron un gol increíble. Tan llamativa fue la situación que generó un ambiente de bronca y desconcierto por una pelota que entró y pegó en el parante trasero del arco, para después salir. Un metro y medio ingresó el balón y el línea llamativamente no lo vio. El tiro fue un sombrero preciso de Bazán, el cual tendría su revancha después.
En la etapa complementaria, Independiente Rivadavia se replegó unos metros y cuidó bien la ventaja ante un equipo entrerriano sin ideas, pero que tuvo una chance inmejorable en la cabeza de Fayart, quien le hizo honor a su apellido y dilapió una oportunidad clara de poner las cosas iguales.
Sin embargo, el Azul no se deseperó como otras veces. Manejó el balón con criterio y encontró en los pies del mejor jugador de la cancha, Gonzalo Bazán, el segundo desnivel ante un gran pase de Ferradas.
No hubo mucho más, antes bien el árbitro hechó a Gutiérrez por agresión y sobre el final una equisita definición de Alfio Lorenzo para coronar una tarde como hacía mucho no había en el lado Azul del Parque.
Independiente Rivadavia recuperó la memoria. Dejó una buena imagen, pero es prácticamente tarde como para evitar revalidar la categoría; es cierto, aún la esperanza está viva y quedan dos finales por disputar.