ver más

Bajo la lupa: Iván Borghello

El Memo tuvo un partido discreto. Fue el único punta en el inicio del cotejo y el contacto con el balón fue prácticamente nulo.

Con los prematuros avances de Godoy Cruz en el inicio del partido (los primeros veinte minutos) parecía que a Iván Borghello alguna le iba a quedar para marcar y dejar al Gato Sessa sin chances.

Hernán Encina parecía estar afilado y su fútbol y garra contagiaba a sus compañeros. En el comienzo del partido se vio la mejor faceta de este Godoy Cruz.

Pero nada de esto sucedió, porque el funcionamiento del local comenzó a crecer con el correr de los minutos y el ataque tombino se iba diluyendo lentamente.

El sacrificio del ex jugador de Talleres de Córdoba no bastaba, porque al ser el único punto también se lo necesitaba para cumplir su función, tarea que cada vez le costaba más por su falta de participación y contacto con la pelota. 

Nunca pudo relacionarse con quienes tenían la tarea de asistir al delantero, tanto Víctor Figueroa como Hernán Encina, este último en menor medida, no tuvieron buenos desempeños y eso se notó en la asociación futbolística y en la zona de gestación de la jugada para proveer.

Para el complemento el Memo ya no ingresó al campo de juego y en su lugar entró Leandro Caruso, que le aportó un poco más de dinámica al ataque del Expreso, que para ese entonces ya era inútil.