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Mendoza se tiñó de rojo y blanco
En el kilómetro cero, los hinchas Millonarios colmaron la Peatonal Sarmiento para dar rienda suelta al festejo del campeonato número 33 conseguido por River Plate.
Por Sebastián Colucci
Cuando el partido expiraba los corazones estaban a más no poder por la emoción del campeonato en puerta. Todo el Estadio Monumental vibraba al son del dulce correr de los minutos que depararían por 33º vez en un campeonato más para los de Núñez.
Collado, árbitro del cotejo entre Olimpo y River se hacía rogar; amagaba con llevarse el pito a la boca pero solo eran alardes de tener que jugar unos minutos más y sufrir.
Del otro lado, en la ciudad de La Plata, un Estudiantes desesperado tenía enfrente a un aguerrido Colón. El Zabalero daba pelea y al Pincha se le escapaba de a poco.
El final esperado llegó primero desde Núñez; había que esperar el cierre en la ciudad de las diagonales, hasta que en lo más hondo del Corazón Millonario sonó el fin del otro encuentro y se pudo escuchar en todos los rincones de la Argentina: “River Campeón, River Campeón…”
En Mendoza, todos los hinchas abarrotados en los bares salían desaforados en busca de liberar su más ansiado sueño. El Torneo Clausura era un hecho, había que dar rienda suelta a esa alegría contenida desde hace tiempo.
Cuando el partido expiraba los corazones estaban a más no poder por la emoción del campeonato en puerta. Todo el Estadio Monumental vibraba al son del dulce correr de los minutos que depararían por 33º vez en un campeonato más para los de Núñez.
Collado, árbitro del cotejo entre Olimpo y River se hacía rogar; amagaba con llevarse el pito a la boca pero solo eran alardes de tener que jugar unos minutos más y sufrir.
Del otro lado, en la ciudad de La Plata, un Estudiantes desesperado tenía enfrente a un aguerrido Colón. El Zabalero daba pelea y al Pincha se le escapaba de a poco.
El final esperado llegó primero desde Núñez; había que esperar el cierre en la ciudad de las diagonales, hasta que en lo más hondo del Corazón Millonario sonó el fin del otro encuentro y se pudo escuchar en todos los rincones de la Argentina: “River Campeón, River Campeón…”
En Mendoza, todos los hinchas abarrotados en los bares salían desaforados en busca de liberar su más ansiado sueño. El Torneo Clausura era un hecho, había que dar rienda suelta a esa alegría contenida desde hace tiempo.
El Kilómetro Cero fue el epicentro de los festejos Millonarios. Banderas, gorros, topo tipo de firuletes adornaban las calles del centro mendocino.
Había gente de todas las edades, de niños pasando por jóvenes y hasta los más grandes se animaron a saltar y cantar al compás de bombos y platillos.
Muchas cosas se podrán analizar de fondo, de errores y virtudes se teñirán todos los medios sobre este equipo de Simeone, pero lo que realmente le importa al hincha Millonario es que por fin… Pudo gritar campeón.
Había gente de todas las edades, de niños pasando por jóvenes y hasta los más grandes se animaron a saltar y cantar al compás de bombos y platillos.
Muchas cosas se podrán analizar de fondo, de errores y virtudes se teñirán todos los medios sobre este equipo de Simeone, pero lo que realmente le importa al hincha Millonario es que por fin… Pudo gritar campeón.