Argentina sale de la zona más crítica del riesgo crediticio tras la mejora de S&P
La suba de calificación refleja una mejor posición financiera y podría atraer nuevos inversores a la deuda argentina.
La decisión estuvo ampliamente en línea con la visión que planteamos tras la mejora de Fitch el mes pasado.
Archivo MDZS&P elevó las calificaciones soberanas de largo y corto plazo de Argentina en moneda extranjera y local a B- desde CCC+, con perspectiva Estable. La decisión estuvo ampliamente en línea con la visión que planteamos tras la mejora de Fitch el mes pasado, cuando sostuvimos que Fitch había roto el hielo y que era probable que siguieran nuevas subas de calificación.
En aquel informe destacamos dos factores clave detrás del ciclo de mejoras: mejores perspectivas para la acumulación de reservas y la expectativa de que el Gobierno lograría asegurar financiamiento suficiente para cubrir los próximos vencimientos de deuda. La decisión de S&P valida ambos puntos. S&P destaca que el Gobierno mejoró su acceso al financiamiento, obteniendo liquidez a través de varios canales: emisión de bonos en dólares en el mercado local, garantías de organismos oficiales, acuerdos de repo con bancos globales y un renovado apoyo tanto de los mercados de capitales como de organismos multilaterales.
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Claramente, la aceleración en la acumulación de reservas durante 2026 adelantó la decisión de la calificadora. Vale recordar que las compras de divisas del BancoCentral ya superaron los USD 10.000 millones. Si bien el mercado esperaba un importante ingreso de dólares impulsado por la fuerte cosecha y la mejora en los términos de intercambio, el flujo adicional inesperado provino de las emisiones de deuda de empresas y provincias. La decisión valida lo que se ha convertido en el eje central de la historia crediticia argentina: menores desequilibrios macroeconómicos, continuidad de los superávits fiscales, mejora en la acumulación de reservas y un mejor acceso a liquidez para afrontar los próximos vencimientos de deuda. Más importante aún, S&P ahora espera que el Gobierno pueda atravesar el muro de vencimientos en moneda extranjera de 2026-2027 sin caer en default ni recurrir a un canje de deuda en condiciones de estrés.
En términos generales, la mejora representa otro paso importante en el proceso de normalización crediticia de Argentina. Después de que Fitch diera el primer paso, S&P ahora se suma, reforzando la idea de que los fundamentos económicos vuelven a ocupar un rol central. Seguimos siendo optimistas respecto de una tercera mejora de calificación por parte de Moodys.4
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Estrategia
La mejora de S&P llegó antes de lo que esperábamos. A diferencia de Moodys, cuya próxima ventana de revisión está condicionada por una fecha límite a mediados de julio, S&P tenía más margen para esperar, ya que su próxima revisión podía realizarse recién hacia fin de año. El hecho de que haya actuado ahora refuerza la fortaleza del impulso crediticio y sugiere que las agencias calificadoras están cada vez más dispuestas a reconocer la mejora en la liquidez de Argentina y en la ejecución de su política económica. De cara a los próximos meses, la probabilidad de una mejora por parte de Moodys permanece sin cambios y sigue siendo elevada a medida que se acerca su revisión de mediados de julio. En este contexto, esperamos que la curva argentina converja rápidamente hacia la de Ecuador, especialmente después de que una segunda gran calificadora sacara al soberano de la zona de calificaciones CCC. La tabla siguiente muestra las ganancias esperadas bajo distintos escenarios de convergencia.
La segunda mejora amplía la base potencial de inversores. Estimaciones preliminares sugieren que el ciclo completo de mejoras de calificación podría generar una demanda potencial de corto plazo cercana a los USD 6.000 millones, equivalente a aproximadamente el 10% del flotante de bonos Globales y Bonares en manos privadas. Por supuesto, parte de ese flujo ya fue anticipado por inversores institucionales de largo plazo, por lo que la demanda efectiva posterior al evento debería ser menor a la cifra teórica. Aun así, la dirección es clara: la mejora de calificación debería favorecer una rotación de la base de tenedores de bonos hacia inversores más estables y respaldar una mayor compresión de spreads.
* Federico Filipini, Chief Economist de Adcap Grupo Financiero.
* Javier Casabal, estratega de renta fija de Adcap Grupo Financiero.