Ana de Armas revela el intenso entrenamiento que sufrió para brillar en Ballerina
Ana de Armas es mucho más que una cara bonita. Su disciplina y fuerza la llevaron a un lugar que pocos imaginaron.
Ana de Armas cautiva en esta película. Foto: Ana de Armas / Instagram
Ana de Armas se enfrentó a un desafío que la llevó al límite de su resistencia física y mental. La actriz cubana, conocida por su belleza y carisma, decidió dar un giro en su carrera y sumarse al universo de John Wick con su papel de Eve Macarro en Ballerina.
Ana de Armas en el universo de John Wick
Para lograrlo, tuvo que vivir un entrenamiento agotador que la dejó con moretones y, a la vez, con una sonrisa de orgullo. “Fue un proceso que me sacó de mi zona de confort”, confesó Ana de Armas en una entrevista reciente. Su jornada diaria comenzaba con 90 minutos de fuerza, un esfuerzo constante que le exigía darlo todo en cada repetición. “Los músculos me dolían tanto que apenas podía caminar al día siguiente”, compartió la actriz, sin dejar de lado la emoción que sentía en cada paso.
Después de esa primera parte, la rutina continuaba con varias horas de coordinación de acrobacias. Ana de Armas comentó que este fue el momento más desafiante. Aprender las secuencias, controlar la respiración y no perder el ritmo fue lo más duro. No se trataba solo de memorizar movimientos, sino de darle vida a una asesina con estilo y determinación.
El entrenamiento no terminaba allí. Cuando la mayoría habría pedido un descanso, la actriz se dirigía al campo de tiro para perfeccionar su puntería. “Nunca pensé que disparar en un set podría ser tan complejo”, relató. Cada sesión estaba diseñada para que aprendiera a manipular armas con naturalidad, sin perder la esencia de su personaje.
Compromiso con el personaje
Al final del día, Ana de Armas se subía a la caminadora con un chaleco cargado de peso. Correr con ese lastre le ayudó a mejorar la resistencia y a sentir en carne propia la dureza del mundo de los asesinos. Durante el rodaje, la actriz evitó a toda costa recurrir a dobles en las escenas de acción. Su compromiso con el personaje fue tan fuerte que quiso filmar cada movimiento. “La idea era lograr que Eve Macarro se sintiera real, que la gente creyera que yo estaba allí enfrentándome a todo”, aseguró Ana. Y lo consiguió, con una fuerza que sorprende y emociona.
La dieta fue otro pilar de su preparación. Nada de excesos ni de comidas que no ayudaran a su rendimiento. “El régimen fue estricto, pero necesario”, explicó Ana. Su alimentación estaba enfocada en proteínas, verduras frescas y agua. Cada comida la acercaba a ese estado físico que requería su personaje.



