De hecho Dragon Ball se basa en ciertos puntos en la religión budista, como en la existencia de la energía universal o ki. Pero tiene algunos toques que exaltaría a más de un fanático, como que Kami-sama (DIOS) es un Namekusei (extraterrestre), o una jerarquía de dioses bastante descabellada.
De hecho el autor tiene razón en afirmar que aísla a los niños de una cultura que los quiere como autómatas. No sólo se trata del anime infantil.
Los japoneses tienen obras mucho mejores que cualquier producción hollywoodense, como Evangelion -%u65B0%u4E16%u7D00%u30A8%u30F4%u30A1%u30F3%u30B2%u30EA%u30AA%u30F3- o Hagane no Renkinjutsushi -%u92FC%u306E%u932C%u91D1%u8853%u5E2B-(FullMetal Alchemist), que tratan temas un poquito más tabues, como una guerra santa contra loa ángeles mismos, o el militarismo intolerante expansionista de principios del siglo XX.
Abren el coco.
De hecho Dragon Ball se basa en ciertos puntos en la religión budista, como en la existencia de la energía universal o ki. Pero tiene algunos toques que exaltaría a más de un fanático, como que Kami-sama (DIOS) es un Namekusei (extraterrestre), o una jerarquía de dioses bastante descabellada.
De hecho el autor tiene razón en afirmar que aísla a los niños de una cultura que los quiere como autómatas. No sólo se trata del...