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Hace unos días entrevistamos al pedagogo chileno Carlos Calvo Muñoz. Alumno y discípulo de Paulo Freire, desarrolló ante MDZ su pensamiento en torno a educación y escolarización, como elementos contrapuestos en la realidad.
Calvo Muñoz estuvo en Mendoza participando de un encuentro organizado por Cegesco, el Centro de Estudios para la Gestión de Sistemas Complejos y presentó su libro "Del mapa escolar al territorio educativo: Disoñando la escuela desde la educación", en la sede del MUCHA, el Museo de Chacras.
“Hemos aprendido a no aprender de la escuela”, nos dijo y así titulamos la entrevista en aquel momento.
Con su autorización, tomamos 5 puntos clave de su crítica hacia la escuela actual –aquí, en Chile y en donde sea, según su análisis- con la finalidad de abrir un debate fundamental: ¿cómo educar a las nuevas generaciones?
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1.
“La escuela ha monopolizado los procesos educativos, al modo como los hospitales lo han hecho con la salud o los militares con la paz y los jueces con la justicia”.2. "Desescolarizar la escuela significa:
- Entender a la educación como el proceso de creación de relaciones posibles;
- Valorar el carácter eutópico de la educación;
- Reconocer que los procesos educativos se dan en un tiempo y espacio históricos, por medio de múltiples lenguajes -que incluyen la comunicación no verbal- y gracias a lógicas triviales;
- Aceptar que la pregunta es central y no la respuesta;
- Convertir a la escuela en el lugar y el tiempo para equivocarse antes que un espacio y tiempo para aprender certezas estériles;
- Recuperar el rol de educador para convertir lo posible en probable y lo probable en realidad, de tal manera que la escuela deje de ser utópica y se acerque a la eutopía educacional;
- Aceptar tanto las relaciones de causalidad como las sincronicidades en el proceso de enseñanza – aprendizaje;
- Reconocer a la sincronicidad como la fuente nutricia del currículum oculto, en tanto expresión de la educación informal en el seno de los procesos educativos escolares;
- Trabajar con ambos hemisferios cerebrales, potenciando la complementariedad y relación sinérgica entre ambos, al modo como hipotetizamos sucede en los procesos educativos informales;
- Reconocer que el aprendizaje informal es polifacético;
- Superar la dicotomización cartesiana entre polos antagónicos: objeto – sujeto, etc.;
- Revalorizar la subjetividad, que la escuela considera caótica como pura entropía;
- Reconocer que no hay creatividad sin misterio;
- Recuperar el carácter holográfico del conocimiento;
- Reconocer el carácter de sistrema abierto de los procesos educativos".
3. “Es la escuela la que se envejece gravemente enferma y no la educación. La aseveración descansa en la siguiente diferencia entre ambos. La educación es el proceso de creación de relaciones posibles, en tanto que la escolarización es el proceso de repetición de las relaciones preestablecidas”.
4. “Tampoco ayuda a aclarar esta confusión la pésima y arbitraria distinción entre educación formal, no formal e informal, que coloca el acento en la forma, con lo que aparentemente se privilegia la ´formalidad´ que contenga la modalidad educativa, siendo la educación informal la que menos formalidad poseería”.
5. “La escuela no puede aceptar que los procesos educativos sean paradojales, holísticos y sinérgicos, contradictorios, ambiguos e inciertos. Tampoco comprende que, además de racionales, son emocionales; que si bien mucho se puede explicar sobre su naturaleza y características en términos de las relaciones de causa – efecto, hay muchísimo más que no es posible explicar racionalmente debido al carácter fortuito, ocasional y circunstancial que poseen los procesos educativos”.