“No era barra brava, era un pibe común y corriente, que estudiaba, trabajaba y era fana de Vélez, el club del barrio, donde se crió”, coinciden todos los que algunas vez conocieron a Emanuel Alvarez, el joven de 21 años que murió baleado antes del partido San Lorenzo-Vélez.
Sus amigos cuentan que antes de cada partido de su Fortín, se juntaba con los pibes del barrio, siempre con su bandera azul y blanca con la inscripción de “Emi” en la mochila. Cuando se equipo jugaba de visitante, se subía a los micros que pone el club para compañar al equipo, según señala una nota de Infobae.com.
Era socio de Vélez y tenía su lugar predilecto en el estadio José Amalfitani para ver a la V azulada: el codo cercano a la autopista. Allí, colgaba su bandera. Nunca ausente, Emmanuel era reconocido por los hinchas y dirigentes del club por su consecuencia con el equipo.
Hijo único de Hugo y Graciela, tenía 21 años y estudiaba en el colegio San José. Vivía en Montiel y Humaitá, corazón del barrio de Liniers.
Emanuel encontró su final antes de ira ver un partido. Mientras cantaba y esperaba ansioso el partido contra San Lorenzo, augurando sostener la punta del campeonato, un disparo a centímetros de la tetilla derecha marcó su final.
