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Vitaminas que transforman tu cuerpo a partir de los 30: el secreto que pocas conocen

Además de las vitaminas, llevar una alimentación rica y variada, dormir bien y moverse siguen siendo pilares para una vida sana a partir de los 30.


Al cumplir los 30 años, el cuerpo pide a gritos un apoyo extra. Aunque no lo notemos de inmediato, esta etapa trae cambios internos que influyen en nuestra energía, piel y bienestar. Tomar vitaminas específicas es fundamental para mantenernos fuertes y equilibradas. “No solo es verse bien, es sentirse bien”, comparte una experta en nutrición.

Vitaminas que refuerzan tu energía a los 30

La vitamina D es un refuerzo que no se debe pasar por alto. Después de los 30, el cuerpo deja de absorber calcio de la misma forma. “Es común ver huesos más frágiles o dolores musculares que antes no tenías”, explica la doctora en medicina interna, Sandra López. Tomar sol ayuda, pero no siempre alcanza.

¿Sabés como tomar sol sin dañarte? Foto: web

Tomar sol no alcanza, complementa con vitaminas. Foto: web

El complejo B también juega un papel importante. La nutricionista María Gómez comenta que “estas vitaminas ayudan a transformar lo que comes en energía y a cuidar tu sistema nervioso”. Si notás que tu cabello está más fino o las uñas más frágiles, podría deberse a la falta de estas vitaminas.

La vitamina C, por su parte, ayuda a mantener la piel firme. Estimula la producción de colágeno, un componente esencial para que la piel no pierda elasticidad. “Yo la tomo todos los días, porque me siento más protegida frente a gripes y me veo más fresca”, asegura Marta, de 32 años, que notó la diferencia.

Más vitaminas

A partir de los 30, el colágeno natural disminuye. Por eso, incluir alimentos ricos en vitamina C o un suplemento específico ayuda a darle un empujón a tu piel. También protege contra la contaminación y el estrés ambiental, dos enemigos silenciosos que aceleran el envejecimiento.

El alimento que te aportará vitamina C Foto: Mdz
El alimento que te aportará vitamina C Foto: Mdz

Los Omega-3 son aliados que muchas veces se olvidan. Estos ácidos grasos están en el salmón y en las nueces, pero no siempre los consumimos lo suficiente. “Son como un escudo para el corazón, ayudan a mantener el colesterol en niveles sanos”, explica la doctora López.