Truco de verano: cómo armar un barrefondo casero para la Pileta de lona con cosas que ya tenés
Con una manguera usada, una botella y un palo de escoba se puede improvisar un barrefondo efectivo para piletas de lona en verano.
Este truco casero dejará como nueva la pileta de lona durante este verano.
En cuanto sube la temperatura en verano, muchas familias vuelven a sacar la clásica pileta de lona o compran una pileta de lona para zafar del calor. El problema aparece rápido. El agua se ensucia. Se acumula arenilla. Caen hojas.
Y no siempre hay un kit de limpieza a mano. Además, un barrefondo hecho con una manguera vieja, sin motores y con una lógica muy simple, vuelve a circular cada verano. En ese punto, un invento casero vuelve a circular cada verano: un barrefondo hecho con una manguera vieja, sin motores y con una lógica muy simple.
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¿Cómo funciona el barrefondo casero?
El “secreto” no está en un aparato caro. Está en cómo se mueve el agua. Si un extremo de la manguera queda más abajo que el nivel de la pileta, el líquido tiende a bajar por su propio peso. Ese descenso genera un arrastre constante. Y ese arrastre puede llevarse la suciedad del fondo.
Es el efecto sifón de toda la vida, aplicado a la limpieza. No requiere bomba. No necesita electricidad. Solo pide que el desagüe esté a menor altura y que la manguera esté bien cargada de agua, sin aire adentro.
Materiales necesarios para construir un barrefondo
La lista es corta y suele estar en cualquier casa. Una manguera en desuso sirve como “túnel” de salida. Una botella plástica hace de cabeza de aspiración. Un palo de escoba funciona como manija para guiar el invento sin andar agachado. Para que no pierda fuerza, hace falta cinta de embalaje o precintos. Lo importante es que la unión entre manguera y botella quede firme y lo más sellada posible. Si entra aire, el sifón se corta o pierde potencia.
Primero, se corta la base de la botella. Esa abertura será la boca que se apoya sobre el piso de la pileta. Luego se trabaja en la tapa: se perfora o directamente se retira, según el modelo. La idea es introducir un extremo de la manguera por esa zona y asegurarla con cinta hasta que quede bien ajustada. La botella debe sostener la manguera y, a la vez, permitir que el agua con sedimentos entre con facilidad. Por último, se fija el palo de escoba cerca de la “cabeza” para poder moverla con control. Con precintos queda prolijo, aunque con cinta también funciona.
Cómo ponerlo en marcha sin que se corte el flujo
El inicio es el momento clave. Hay que sumergir por completo la botella y la manguera dentro del agua. Se espera a que dejen de salir burbujas. Eso indica que el interior quedó lleno. Después se tapa con el dedo el extremo libre de la manguera, todavía dentro de la pileta. Con ese extremo tapado, se lo saca hacia afuera y se lo lleva hasta un desagüe o un lugar de descarga que esté por debajo del nivel del agua. Recién ahí se suelta. Si todo está bien, el agua empieza a correr sola y arrastra la suciedad.
Con el flujo activado, solo queda desplazar la botella lentamente por el fondo, como si fuera una aspiradora manual. Conviene moverse despacio para no levantar los sedimentos antes de tiempo. Si el chorro pierde fuerza, casi siempre es por aire. En ese caso, se repite el cebado. Y un consejo práctico: controlá el nivel de la pileta mientras drena, para no vaciar más de la cuenta. Con paciencia, el método deja el agua más presentable y estira la vida útil del baño, sin comprar accesorios.


