Tres ejercicios para prevenir la joroba y mejorar la postura
Los tres ejercicios que ayudan a evitar la joroba. Así se entrena la espalda alta para no encorvarse.
Prueba estos ejercicios.
Empieza antes de notarse. La joroba no surge de un día para otro. La cifosis cervical avanza con hábitos diarios, horas frente a pantallas y poca movilidad. También llega con la edad. Actuar a tiempo marca diferencia. Con un palo de escoba y una cinta elástica, tres ejercicios ayudan a cuidar la espalda alta y sostener una postura firme.
Tres ejercicios claves
La cifosis cervical es una curvatura anormal en la parte superior de la columna. Se ve como una protuberancia en la espalda. No afecta a todos, pero es común. El sedentarismo, el encorvamiento y la debilidad muscular la favorecen. Por eso conviene moverse antes de que se note.
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Cuidar los huesos es el primer paso. El Instituto Nacional de Artritis y Enfermedades Musculoesqueléticas y de la Piel destaca la importancia del calcio y la vitamina D. También aconseja limitar alcohol y tabaco. La alimentación ayuda, pero no alcanza sin movimiento diario.
La actividad física sostiene la postura. Caminar rápido, nadar, correr o bailar activan el cuerpo. Pilates y yoga refuerzan la movilidad. El trabajo de fuerza evita que los hombros caigan hacia adelante. La constancia pesa más que la intensidad.
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Primer ejercicio: movilidad de hombros con palo. De pie, brazos estirados sobre la cabeza. Lleva el palo detrás hasta la altura de los hombros. Sube otra vez y baja por delante del pecho hasta la cintura. El movimiento es continuo y sin rebotes. Repite diez veces.
Segundo ejercicio: apertura con banda elástica. Pisa la banda o sujétala al frente. Tira hacia atrás con los brazos extendidos. Junta omóplatos y abre el pecho. Mantén dos segundos y vuelve. Trabaja la espalda alta y mejora la alineación.
Tercer ejercicio: bisagra de cadera con palo. Pies al ancho de caderas. Palo sobre la cabeza, brazos estirados. Flexiona rodillas e inclina el tronco desde la cadera. La espalda queda recta. Siente la activación de dorsales y trapecios.
Estos ejercicios toman pocos minutos. Hechos a diario, ayudan a frenar la joroba, alivian tensiones y mejoran la postura. El cuerpo responde cuando se lo cuida a tiempo.



