ver más

Todos los secretos para cuidar, podar y reproducir lavanda en el jardín

La lavanda es una de las aromáticas que debe estar en todos los jardines. No solo por sus fragantes y delicadas flores, sino también por el impacto positivo que tiene sobre otras plantas. Descubre todos los secretos para su cultivo.

Los fanáticos de la jardinería no dudan a la hora de cultivar lavandas ya sea en amplios espacios verdes o en macetas. Sin embargo, esta planta puede generar algunas dudas a la hora de incorporarla al jardín. Básicamente, muchos temen por el tamaño que puede llegar a tomar esta planta y la posibilidad de que adopte una forma algo desordenada.

A pesar de estos reparos, existen muchas formas para mantener la lavanda del tamaño y forma en la que queramos y disfrutar de los múltiples beneficios que podemos obtener de ella.

shutterstock

Cuidados básicos de la lavanda

La lavanda no es una planta con muchos requerimientos y tiene la capacidad de desarrollarse saludable incluso en condiciones bastante hostiles.

Los puntos clave que debes tener en cuenta son:

  • Iluminación: sol pleno durante al menos 8 horas al día
  • Riego: escaso
  • Sustrato: más bien ácidos y arenosos con buen drenaje
  • Temperatura: cálida, las plantas jóvenes pueden padecer consecuencias por heladas
  • Fertilización: no requiere

Poda de la lavanda: un factor fundamental

Iniciamos esta nota indicando que una de las mayores dudas a la hora de incorporar una lavanda en el jardín es que la planta crezca rápidamente y pierda su forma, dejando de ser ornamental.

Para evitar que esto ocurra, la poca es algo fundamental. Con esta práctica nos aseguraremos de tener una planta compacta, evitaremos el desarrollo de un tronco leñoso y obtendremos una mayor floración.

¿Qué tenemos que saber para podar? Lo principal es que, a diferencia de otras especies, rara vez en la zona leñosa de la lavanda vuelven a surgir brotes. Esto implica que tengamos que hacer una poda activa y frecuente con la que procuremos ralentizar el crecimiento de los troncos.

La poda varía según la especie de lavanda que tengamos. Sin embargo, generalmente se recomienda realizarla al menos 3 veces al año: cuando finaliza el invierno, a mediados de verano y cuando comienza el otoño.

shutterstock

Se debe observar los tallos leñosos, en cuanto estos terminen e inicien las zonas verdes, se contará unos cinco centímetros y se realizará el corte.

La poda puede ser algo complicada ya que la planta se mantendrá verde e, incluso, tendrá flores, pero hacerlo será beneficioso para ella.