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Sardinas: por qué son uno de los mejores alimentos para el cerebro

El secreto para un cerebro activo está en este pescado barato. Las sardinas se recomiendan para evitar el deterioro mental.

Sardinas. Foto: Shutterstock

Sardinas. Foto: Shutterstock

Es simple y está al alcance de todos. Las sardinas se ganan un lugar entre los alimentos más completos para el cerebro. Su aporte de grasas buenas, vitaminas y minerales ayuda a cuidar la memoria y la concentración. Aun así, su consumo sigue bajo frente a otros productos más caros y menos nutritivos.

Cerebro y sardinas

Las sardinas son ricas en omega-3, en especial DHA y EPA. Estos ácidos grasos participan en la estructura del cerebro. Estudios señalan que un buen nivel de omega-3 se asocia con menor deterioro cognitivo con el paso del tiempo. También ayudan a mejorar la comunicación entre neuronas.

Comer sardinas refuerza el sistema inmune y protege contra diversas afecciones. Foto: Archivo
Comer sardinas refuerza el sistema inmune y protege contra diversas afecciones. Foto: Archivo
Comer sardinas refuerza el sistema inmune y protege contra diversas afecciones. Foto: Archivo

Otro punto fuerte es la vitamina B12. Este nutriente es esencial para el sistema nervioso. Un déficit de B12 se relaciona con fatiga, pérdida de memoria y dificultad para concentrarse. Una porción de sardinas cubre gran parte de la necesidad diaria de esta vitamina.

También aportan vitamina D. Este nutriente no solo fortalece los huesos. Cumple un rol en funciones cerebrales y en el estado de ánimo. Niveles bajos de vitamina D se vinculan con mayor riesgo de depresión y problemas cognitivos, según diversas investigaciones.

Sustituir carne roja por sardinas en nuestra dieta previene diferentes enfermedades. Foto: Shutterstock
Sustituir carne roja por sardinas en nuestra dieta previene diferentes enfermedades. Foto: Shutterstock
Sustituir carne roja por sardinas en nuestra dieta previene diferentes enfermedades. Foto: Shutterstock

Las sardinas contienen proteínas de alta calidad. Esto ayuda a mantener la masa muscular y a sostener la energía durante el día. Además, tienen minerales como hierro, calcio y selenio. Estos elementos apoyan el funcionamiento del cerebro y del cuerpo en general.

Otro dato importante es su bajo contenido de mercurio frente a peces grandes. Esto las vuelve una opción segura para un consumo regular. Organismos de salud recomiendan comer pescado al menos dos veces por semana, y las sardinas encajan perfecto en esa pauta.