ver más

Por qué una muela de neandertal de 59.000 años genera impacto en la ciencia

El hallazgo de una muela de neandertal en Siberia podría ser la evidencia más antigua de un tratamiento dental intencional realizado hace casi 60.000 años.


Un diente de neandertal de unos 59.000 años empezó a llamar la atención de científicos de todo el mundo por una razón muy concreta. Según un nuevo estudio, esa muela podría conservar la evidencia más antigua conocida de una intervención dental hecha de manera intencional, mucho antes de la aparición de la odontología como se la entiende hoy.

La pieza fue encontrada en la cueva Chagyrskaya, en el sur de Siberia, uno de los sitios más importantes para estudiar a los neandertales en Asia. Allí ya aparecieron decenas de fósiles humanos y restos dentales, pero esta muela, identificada como Chagyrskaya 64, mostró algo distinto.

Los investigadores detectaron en su superficie una cavidad profunda y extraña, ubicada en la parte con la que se mastica. Al principio, podría pensarse que se trataba solo de desgaste, caries o una rotura natural. Sin embargo, el análisis del diente mostró marcas demasiado precisas y profundas como para explicarlas solo de esa manera.

image

Los científicos estudian de cerca este diente de 59.000 años.

Por eso, los científicos plantearon otra posibilidad: que alguien hubiera intentado intervenir el diente con una herramienta de piedra para sacar tejido enfermo y llegar hasta la pulpa, la parte interna donde están los nervios y los vasos sanguíneos. En otras palabras, no sería solo un diente dañado, sino un diente tratado.

Para llegar a esa conclusión, el equipo usó varias técnicas, entre ellas microscopía, tomografías y análisis químicos. También hizo pruebas experimentales con muelas humanas actuales y pequeñas herramientas de piedra parecidas a las que usaban los neandertales. El resultado fue clave: esas herramientas podían generar marcas muy similares a las vistas en la muela antigua.

Los rastros hallados dentro de la cavidad sugieren un movimiento de rotación o perforación. Además, el diente tenía señales de caries profundas y de uso de palillos dentales, algo que ya había sido documentado en neandertales. Pero en este caso apareció algo más: una intervención invasiva, dirigida a una zona muy específica y seguramente dolorosa.

Eso es justamente lo que vuelve tan importante a esta pieza. El estudio no dice que los neandertales fueran dentistas en un sentido moderno, ni que existiera una medicina organizada como la actual. Lo que sí sugiere es que podían identificar una fuente de dolor e intentar resolverla con herramientas y cierta precisión.

La muela también conserva una pista importante sobre lo que pasó después. Los bordes de la cavidad aparecen alisados y pulidos, lo que indica que el diente siguió siendo usado mientras la persona seguía viva. Eso hace pensar que el neandertal sobrevivió un tiempo después de la intervención, aunque no se sabe cuánto ni si el problema terminó empeorando.

Hasta ahora, una de las evidencias más citadas de tratamiento de caries provenía de restos de Homo sapiens de hace unos 14.000 años hallados en Italia. Este nuevo caso empuja esa fecha muchísimo más atrás y, además, la atribuye a neandertales.

Por eso, este diente de 59.000 años no llama la atención solo por su antigüedad. Lo que realmente sorprende es que puede mostrar una escena muy humana: alguien con un dolor insoportable, otra persona o quizá el propio paciente intentando aliviarlo, y una pequeña herramienta de piedra usada con paciencia, fuerza y precisión dentro de la boca.