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Parece Brasil: la playa del sur de Buenos Aires que combina naturaleza y un faro centenario

Claromecó combina playas amplias, médanos, bosque, un arroyo con siete cascadas y un faro centenario en el sur de la provincia de Buenos Aires para disfrutarlo.


En Claromecó, el paisaje cambia en pocos metros: la playa ancha se cruza con médanos, el arroyo corta la costa y un faro rayado domina el horizonte. Este balneario del sur bonaerense propone una escapada más ligada a la naturaleza que al ritmo intenso de los grandes centros turísticos.

Ubicada en el partido de Tres Arroyos, la localidad mantiene una escala tranquila durante gran parte del año y multiplica su movimiento en verano. Para llegar desde la Ciudad de Buenos Aires, el recorrido habitual continúa por la Ruta Nacional 3, la Provincial 85 y, después de pasar por Tres Arroyos, la Ruta Provincial 73. El portal turístico municipal reúne información actualizada sobre alojamientos, gastronomía, transporte y servicios disponibles.

Playas abiertas y médanos para recorrer

La costa es el principal punto de encuentro, aunque no el único. Claromecó cuenta con sectores urbanizados, balnearios y bajadas próximas al centro, mientras que hacia los extremos aparecen ambientes menos intervenidos. Allí ganan protagonismo los médanos, la vegetación costera y las playas con mayor amplitud. La comparación con destinos brasileños responde más a esa combinación de arena, bosque y espacios abiertos que a las características del mar, propias del Atlántico sur.

Del otro lado del arroyo se encuentra Dunamar, un barrio parque integrado al circuito turístico de la zona. Sus grandes dunas permiten practicar sandboard, caminar o recorrer el terreno en bicicleta. También ofrece alternativas como pesca deportiva y paseos en kayak. El sitio oficial de turismo destaca que su origen está vinculado con Ernesto Gesell y que el área llegó a reunir más de 740 hectáreas forestadas. Se accede mediante un puente vehicular o por una pasarela peatonal que conecta ambos sectores.

Esta playa tiene paisajes que enamoran a los turistas de todas partes.

Otra opción para alternar con las jornadas de playa es la Estación Forestal Ingeniero Gerardo Paolucci, conocida localmente como El Vivero. El predio comprende unas 3.000 hectáreas e incluye zonas forestadas, fogones, juegos, un estanque, cabalgatas, un circuito saludable y un playón deportivo. Por sus características, es uno de los paseos elegidos cuando el viento o el clima no acompañan para permanecer junto al mar.

El arroyo y el circuito de las siete cascadas

El arroyo Claromecó propone un recorrido diferente. En Puerto Mosquito hay una pequeña playa de césped, sectores para pescar y alquiler de kayaks y canoas. Desde el final de la avenida 15 comienza, además, el Paseo del Arroyo: son aproximadamente 4,5 kilómetros por un camino rural de tierra que permite observar siete cascadas.

Las últimas dos, de mayor altura, cuentan con pérgolas, miradores y espacio para estacionar. La recomendación municipal es evitar el trayecto durante los días de lluvia. También advierte que la desembocadura y el sector de las cascadas no poseen guardavidas y que allí no está permitido bañarse.

Un faro centenario frente al Atlántico

La imagen más reconocible del balneario es su faro de franjas blancas y negras, ubicado cerca de la desembocadura. La construcción entró en servicio el 20 de octubre de 1922, alcanza los 54 metros y posee una escalera de 278 peldaños. Su función original fue advertir a las embarcaciones sobre los bancos de arena que complican la navegación costera, y su señal puede observarse a 25,9 millas náuticas.

En 2022 fue declarado Monumento Histórico Provincial. Como el acceso interior depende de fechas y condiciones de seguridad, conviene consultar previamente en la Oficina de Turismo local, cuya atención se extiende de 8 a 20 durante la temporada y de 8 a 14 el resto del año.