No lo tires más: el mejor abono casero para el jardín está en tu cocina
Las plantas del jardín te agradecerán este abono casero hecho con productos de casa que de otra manera desecharías.
Podemos aprovechar diversos beneficios de este ingrediente para el jardín. Foto: Fuente: Shutterstock
El uso de químicos en el jardín quedó en el pasado, y esto es gracias a que internet nos acerca las mejores recetas de abonos caseros para nuestras plantas. Muchos de los ingredientes que usamos en la cocina resultan ser potentes fertilizantes, aunque no siempre conocemos sus propiedades.
Como sabemos, al hervir verduras o alimentos, estos liberan nutrientes beneficiosos en el agua, que muchas veces tiramos por las cañerías. Sin embargo, hay un caso especial que debemos tener cuidado: el agua de los huevos hervidos resulta ser un verdadero tesoro para las plantas. Es ideal para aquellas que tienen flores y que en invierno necesitan un impulso extra para seguir creciendo.
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Cómo utilizar el agua de los huevos para abonar las plantas
Para aprovechar al máximo los beneficios del huevo, el primer paso es guardar el agua donde los herviste en un recipiente y dejarla enfriar. Mientras más tiempo la dejes reposar, más concentrados estarán los nutrientes. Luego, simplemente regá las plantas una vez por semana con esa agua y empezarás a notar cambios notables en su crecimiento y vitalidad.
Los beneficios del huevo en el jardín no terminan ahí. También podés usar las cáscaras para repeler plagas, como caracoles y babosas. Solo tenés que guardar las cáscaras, triturarlas y colocarlas alrededor de las plantas que querés proteger. De esta forma, actúan como una barrera natural que impide el paso de los insectos sin dañar el entorno.
Qué beneficios tiene el agua de huevos hervidos
La cáscara de huevo es una fuente natural de carbonato de calcio, pero también aporta magnesio, nitrógeno, fósforo y azufre, nutrientes esenciales para el desarrollo de las plantas. Por supuesto, este tipo de abono debe acompañarse de cuidados integrales: una buena temperatura, agua en su justa medida, aire y un espacio adecuado para cada especie.



