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Le pidió a la IA que le consiguiera lugar en el gimnasio y el sistema tomó una decisión inesperada

Un ingeniero australiano pidió a una IA que lo inscribiera en un gimnasio y esta explotó una falla para anotarlo, pero no pudo revertir la situación.


La inteligencia artificial ya no se limita a responder preguntas, sino que puede realizar acciones más difíciles como anotarte en un gimnasio y eliminar las listas de espera. Aunque suena sencillo y divertido, el problema es que muchos límites son puestos en juego y un ingeniero australiano acaba de comprobarlo.

El protagonista de la historia es Andrew, quien trabaja para una compañía dedicada a vender productos de IA a otras compañías. El desarrollador le pidió a la IA que le consiguiera un lugar en una clase de un gimnasio y el sistema rápidamente encontró una vulnerabilidad que le permitía reservar con más antelación de la que estaba autorizada.

Cuando descubrió esa falla, Andrew fue más lejos y le preguntó si podía mejorar su puesto en la lista de espera. En cuestión de segundos, la IA sacó a un usuario de la lista que ocupaba el primer lugar y así el desarrollador avanzó un puesto sin haber pedido que alguien perdiera el suyo.

La situación que vivió un australiano con la IA.

La decisión insólita de la IA

Solo después de comprobar que la cancleación había hecho la prueba con quien encabezaba la lista, apareción un problema. Cuando Andrew pidió revertir la situación, la inteligencia artificial respondió que no podía reincorporar al usuario afectado dejandolo sin un lugar en la clase que había reservado.

Diferentes medios tomaron el caso para hablar de posibles consecuencias del uso de la IA. "Cuando encargmos una tarea a otra persona, casi nunca detallamos todas las conductas que quedan fuera de lo aceptable" explican en Xataka. Pero con la inteligencia artificial esa capa no puede darse por sentada. Su accionar depende de los objetivos, herramientas, permisos y restricciones con los que opera, y con los que deberíamos tener cuidado.